Los autos chinos están llegando a los deshuesaderos europeos con apenas dos o tres años de antigüedad, una situación que, según Esteban Alabajos, director de la Red Operativa de Desguaces Españoles (RO-DES), no se explica necesariamente por una baja calidad de fabricación, sino por las dificultades y el costo de repararlos. Para los propietarios, el resultado puede ser inesperado: un vehículo con poco uso puede terminar declarado como pérdida total después de una colisión o una falla importante.
Alabajos señala que en los deshuesaderos aparecen cada vez más unidades de marcas como MG y BYD. El principal obstáculo es conseguir refacciones originales en un tiempo razonable. Cuando una pieza tarda demasiado en llegar, el automóvil puede permanecer detenido durante semanas o más tiempo, lo que complica la movilidad del dueño y eleva los costos asociados con la reparación.
El problema se agrava cuando la factura supera el valor comercial del vehículo. En esos casos, las aseguradoras pueden preferir declararlo como pérdida total, aunque tenga apenas dos o tres años de antigüedad. La decisión no depende únicamente del daño visible: también influyen la disponibilidad de componentes, los tiempos de reparación y el precio de los sistemas que deben sustituirse.
¿Por qué reparar estos vehículos puede ser tan caro?
Los automóviles actuales incorporan más tecnología que los modelos de generaciones anteriores. En los eléctricos y los híbridos enchufables, las baterías de alto voltaje añaden un nivel adicional de complejidad. A esto se suman pantallas, sensores, módulos electrónicos y piezas cuyo diseño puede dificultar tanto el diagnóstico como el reemplazo.
RO-DES recibe con frecuencia modelos como la MG ZS, en sus versiones de gasolina e híbrida; el MG4 eléctrico; la MG HS híbrida enchufable; el BYD Atto 3, también conocido como Yuan Plus; y el Omoda 5. La organización menciona que resulta raro que transcurra un mes sin que ingrese al menos uno de estos vehículos.
La situación se ha hecho más visible en Europa, pero el reto no se limita a esa región. En México no existe una base de datos que permita medir con exactitud cuántos autos chinos enfrentan este escenario. Sin embargo, el texto plantea que podrían repetirse dificultades similares relacionadas con refacciones, reparaciones prolongadas y unidades que dejan de ser económicamente viables pese a su corta antigüedad.
- Punto clave / Qué ocurrió: Vehículos chinos de dos o tres años están llegando a deshuesaderos europeos.
- Impacto o alcance: La falta de refacciones y el alto costo de componentes puede afectar a propietarios, aseguradoras y talleres.
- Qué sigue: En México no hay cifras precisas; será necesario observar si se replica el mismo patrón de reparaciones largas o pérdidas totales.
Por ahora, el fenómeno está documentado principalmente en Europa y se relaciona con la disponibilidad de piezas y la complejidad tecnológica de los vehículos. En México, el alcance real todavía no puede determinarse con precisión, por lo que cualquier evaluación dependerá de futuros registros sobre reparaciones, tiempos de espera y vehículos considerados pérdida total.




