En el semidesierto de Coahuila, el pueblo mágico de Viesca se ha convertido en el escenario de «Luis», un cortometraje que narra la historia de un niño con el sueño de regalarle unos zapatos a su madre. Esta trama refleja realidades comunes en diversas regiones del país y es impulsada por una nueva generación de cineastas locales que han optado por filmar en su tierra natal.
La producción, a cargo de Influencer Films, reúne a aproximadamente 40 colaboraciones entre técnicos y actores, y se desarrolla en el centro de Viesca. La Casa de la Cultura, convertida temporalmente en un mercado municipal, sirve como el principal escenario para este cortometraje de 12 minutos de duración.
Entre los protagonistas se encuentra el actor torreonense Héctor Kotsifakis, quien regresa a su región no solo como intérprete, sino también como defensor del cine local. Kotsifakis destaca la belleza de Viesca, señalando que tiene una «estética desértica impresionante» que puede rivalizar con otras locaciones cinematográficas reconocidas en el país.
El rodaje de «Luis» se caracteriza por su producción de bajo perfil, sin la presencia de grandes caravanas o equipo voluminoso. A pesar de los recursos limitados, el equipo se muestra profesional, siguiendo el principio de que cada minuto del cortometraje corresponde a una página del guion.
El proyecto también incluye a la actriz Irán Castillo, quien agrega su experiencia a un equipo mayormente joven y local. Kotsifakis subraya el talento presente en la región, enfatizando la necesidad de mayor apoyo institucional para desarrollar la industria cinematográfica.
A pesar del potencial de la Comarca Lagunera como locación de filmación, el cine en Coahuila aún no ha logrado despegar como una industria consolidada. Kotsifakis menciona la comparación con Durango, que cuenta con incentivos y una estructura institucional más sólida para atraer producciones cinematográficas.
El cortometraje «Luis» también busca abrir caminos hacia una mayor producción cinematográfica en la región y representa una oportunidad para experimentar en un medio que ha sido predominantemente abordado desde otras áreas narrativas. La filmación en Viesca, aunque breve, podría simbolizar el inicio de una nueva etapa para el cine regional, abriendo posibilidades para que actores y cineastas continúen desarrollando su talento en su lugar de origen. Mientras tanto, el calor del semidesierto sigue desafiando al equipo, que espera que su esfuerzo por crear y contar historias tenga un impacto duradero.







