El brote de ébola se extendió a las zonas sanitarias de Biena y Manguredjipa, en la provincia de Kivu del Norte, al este de la República Democrática del Congo, donde la enfermedad registra una letalidad superior al promedio nacional.
Ambas zonas presentan una tasa de mortalidad mucho mayor que la general, estimada en 48 por ciento. Las autoridades atribuyen parte de esta situación a la demora en las labores de respuesta sanitaria.
El brote acumula 5 mil 794 casos confirmados y 2 mil 786 fallecimientos. La propagación se ha visto favorecida por la inseguridad, las dificultades de desplazamiento, una huelga de trabajadores de la salud y el movimiento constante de población.
La Organización Mundial de la Salud advirtió que el brote continúa fuera de control y podría superar al registrado en África Occidental entre 2014 y 2016, que dejó más de 11 mil muertos.
Ante el avance de la enfermedad, Médicos Sin Fronteras abrió un centro de tratamiento en Beni para agilizar la atención de pacientes y reforzar el rastreo de contactos. Además, el gobierno comenzó a aplicar la vacuna Ervebo a trabajadores sanitarios y personal de primera línea.






