El brote de ébola en la República Democrática del Congo se convirtió en el más mortífero registrado en ese país, al alcanzar 2 mil 325 fallecimientos. La cifra supera las 2 mil 299 muertes contabilizadas durante el brote de 2018-2020.
De acuerdo con los datos del gobierno, los casos confirmados ascendieron a 4 mil 945, incluidos 101 nuevos contagios detectados en las últimas 24 horas. El brote también es el más grande en la historia del país por número de casos.
La enfermedad es causada por la cepa Bundibugyo, para la cual no existen vacunas ni tratamientos aprobados. La débil infraestructura sanitaria, la resistencia de algunas comunidades y la inestabilidad han dificultado la detección de casos y la atención médica.
La tasa de letalidad aumentó de alrededor de 20 por ciento a principios de junio a 46 por ciento. Expertos señalaron que este incremento no necesariamente indica que el virus sea más letal, sino que podría reflejar deficiencias en la vigilancia, el diagnóstico oportuno y el acceso a los servicios de salud.
Las autoridades evalúan vacunas y terapias experimentales, mientras analizan si tratamientos existentes contra el ébola podrían ofrecer protección. Hasta ahora, las pruebas se han limitado a estudios en animales.
El virus se transmite mediante el contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas, vivas o fallecidas. Puede causar fiebre, vómito, diarrea y, en casos graves, hemorragias internas y externas.







