La reciente decisión del gobierno de Estados Unidos de imponer aranceles a diversas importaciones provenientes de India ha generado un impacto significativo en la relación estratégica entre ambos países, la cual busca contrarrestar la influencia de China en Asia.
La administración estadounidense ha justificado esta medida argumentando un desequilibrio comercial y ha señalado específicamente las elevadas barreras arancelarias de la India. No obstante, es notable que el presidente vincula los aranceles directamente a la relación energética de India con Rusia, sugiriendo que las acciones comerciales respondan a la postura de Nueva Delhi respecto a Moscú.
Se ha establecido un «arancel recíproco» del 25% sobre productos clave indios, incluyendo acero, aluminio y productos farmacéuticos. Este cambio podría alterar la relación comercial, dado que Estados Unidos se ha convertido en el principal socio comercial de India en los últimos años.
Desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, India ha incrementado su compra de crudo ruso, aprovechando significativos descuentos. Este comercio bilateral ha alcanzado cifras récord, lo que ha llevado a Washington a adoptar una postura más crítica, presionando a Nueva Delhi por su falta de alineación con las sanciones occidentales.
En respuesta, India ha afirmado su «autonomía estratégica», manteniendo una posición firme frente a las presiones externas y acelerando la diversificación de sus relaciones comerciales, ejemplificada en su reciente Tratado de Libre Comercio con el Reino Unido.
Si bien India mantiene lazos profundos con Rusia en el ámbito energético por motivos económicos, también está reorientando su política de defensa hacia Occidente, aumentando sus compras de armamento a países como Francia y Estados Unidos.
Las consecuencias de este conflicto comercial podrían ser significativas, afectando a los exportadores indios y poniendo a prueba la política de «multialineamiento» de la India. Además, el deterioro de las relaciones con Estados Unidos podría tener repercusiones en el equilibrio de poder en Asia, donde ambos países ven su colaboración como clave para contrarrestar la influencia china.









