El tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte mundial de petróleo y gas, se encontraba prácticamente paralizado tras nuevos ataques contra buques y el anuncio de Estados Unidos de que podría mantener de forma indefinida un bloqueo naval contra Irán.
Dos embarcaciones de la petrolera estatal Abu Dhabi National Oil Company fueron atacadas mientras navegaban por la zona, según informó la agencia estatal emiratí WAM. Emiratos Árabes Unidos responsabilizó a Irán, que no se pronunció de inmediato.
La escalada se produjo después de que fracasaran las conversaciones destinadas a desarrollar un acuerdo para poner fin a la ofensiva. Tras la ruptura de un alto el fuego, Irán reanudó los ataques contra buques a los que acusa de intentar cruzar el estrecho sin autorización.
Los registros de seguimiento marítimo contabilizaron nueve cruces por esta vía, frente a cinco en la jornada anterior. Sin embargo, la cifra se mantuvo por debajo del promedio habitual y no se observaban embarcaciones cruzando durante las primeras horas del viernes.
Algunos buques podrían navegar con los transpondedores apagados, lo que impediría su detección. Aun así, el tráfico registrado distaba de los más de 130 barcos que transitaban diariamente por el estrecho antes del inicio de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán.
La restricción de la navegación se ha convertido en una de las principales herramientas de presión de Irán en las negociaciones, además de representar una amenaza para la infraestructura energética y las cadenas de suministro de la región.
El secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, afirmó que las Fuerzas Armadas de su país cuentan con capacidad para mantener indefinidamente una presencia naval en la zona y hacer cumplir el bloqueo impuesto contra Irán.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anticipó nuevas medidas para aumentar el aislamiento económico de Irán. El gobierno estadounidense sostiene que las sanciones y el bloqueo han provocado graves daños a la economía iraní.
El presidente Donald Trump enfrenta presiones internas para poner fin a una ofensiva impopular. El aumento de los precios de los combustibles ha afectado sus niveles de aprobación y podría debilitar la posición de su partido en las próximas elecciones legislativas.
Los precios del petróleo Brent y West Texas Intermediate registraban ligeras alzas y se situaban alrededor de 87 y 81 dólares por barril, respectivamente. La incertidumbre también llevó a refinerías asiáticas a asegurar compras de crudo estadounidense para garantizar futuros suministros.
India incrementó sus adquisiciones de crudo ruso, mientras que otros compradores asiáticos buscaron alternativas ante el riesgo de interrupciones en el suministro procedente del golfo Pérsico.
Trump ha asegurado en repetidas ocasiones que Estados Unidos mantiene el control total del estrecho, una afirmación rechazada por Irán. Antes de la ofensiva, por esa vía circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializados en el mundo.
Irán ha condicionado la reapertura de la ruta al levantamiento de las sanciones económicas y a la liberación de activos congelados. Una comisión parlamentaria iraní aprobó además un plan que prohíbe el tránsito de activos y equipos de Estados Unidos, Israel y otros países considerados hostiles.
Washington suspendió temporalmente el bloqueo contra los puertos y el transporte marítimo iraní, pero posteriormente volvió a imponerlo. La medida privó a Irán de una de sus principales fuentes de divisas y agravó las pérdidas provocadas por los ataques contra su infraestructura energética.
Estados Unidos ha señalado que levantará el bloqueo cuando Irán y Omán alcancen un acuerdo para restablecer la navegación comercial por el estrecho de Ormuz.







