Uruapan, Michoacán – La reciente toma de protesta de Grecia Itzel Quiroz García como presidenta municipal sustituta de Uruapan se llevó a cabo bajo estrictas medidas de seguridad, en respuesta a la creciente preocupación por la violencia en la región. La nueva alcaldesa llegó al centro histórico de la ciudad en una camioneta blindada, acompañada por un despliegue de fuerzas federales, incluyendo el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional.
La alcaldesa, viuda de Carlos Manzo, quien fue asesinado hace menos de una semana, tenía como destino el templo de San Francisco, donde se celebra un novenario en su memoria. Sin embargo, su protocolo de seguridad se vio comprometido por la proximidad de dos marchas ciudadanas que exigían justicia por el homicidio de Manzo, lo que le impidió descender de su vehículo en el lugar.
Tras su llegada, Quiroz fue llevada a una casa de enlace perteneciente al diputado Alejandro Bautista Tafolla, a pocas cuadras del centro, para sostener una reunión privada. Posteriormente, fue retirada a su residencia a tan solo cuatro días del crimen que impactó a la comunidad y que reavivó el clamor popular por seguridad y justicia en la región. Las manifestaciones y el creciente descontento ciudadano subrayan la crítica situación de seguridad que enfrenta Uruapan, un tema que sigue siendo prioritario en la agenda política local.





