Los pequeños “pelitos” que aparecen en las llantas nuevas no son un indicador de mayor agarre ni un elemento diseñado para mejorar la seguridad del vehículo. Se trata de residuos del proceso de fabricación que se forman cuando el caucho llena un molde y el aire atrapado escapa por diminutos orificios de ventilación.
La fabricación de un neumático requiere integrar una estructura compuesta por acero, materiales textiles y diferentes compuestos de caucho. Aunque buena parte del proceso se realiza con maquinaria, la preparación y el armado de sus componentes siguen siendo etapas fundamentales para que la llanta cumpla con las características que necesita cada vehículo, ya sea eléctrico, híbrido, deportivo, SUV o compacto.
¿Cómo se forman los “pelitos” de las llantas nuevas?
Una vez ensambladas sus distintas capas, la llanta se introduce en un molde y se somete a un proceso de vulcanizado. Durante esta etapa, el neumático adquiere su forma definitiva, el diseño de la banda de rodadura y las letras que describen sus características.
El molde cuenta con pequeños canales u orificios de ventilación conocidos como vent spews. Su función es permitir que salga el aire que podría quedar atrapado entre el caucho y las paredes del molde. De esta manera se reducen las posibilidades de que aparezcan burbujas o imperfecciones en la superficie del neumático.
Al escapar el aire, una pequeña cantidad de caucho líquido también se filtra por esos microorificios. Cuando la pieza se enfría y es retirada del molde, ese material queda solidificado en forma de filamentos. Por eso, los “pelitos” aparecen distribuidos en distintas zonas de una llanta recién fabricada.
Su presencia confirma que el caucho logró ocupar el molde y que la presión de aire se liberó durante el proceso. Sin embargo, estos filamentos no cumplen una función de agarre, seguridad o desempeño, por lo que no influyen en la capacidad de frenado ni en el comportamiento del vehículo.
También es importante distinguir entre la apariencia de una llanta nueva y su estado real. Los “pelitos” pueden desaparecer con el uso, pero no son el criterio principal para determinar la antigüedad o las condiciones del neumático. Para ello, deben revisarse la fecha de fabricación identificada mediante el código DOT y la profundidad del dibujo.
- Qué ocurrió: Los “pelitos” se forman cuando pequeñas porciones de caucho salen por los orificios de ventilación del molde.
- Impacto o alcance: Son residuos comunes en llantas nuevas y no aportan agarre, seguridad ni desempeño.
- Qué sigue: Para evaluar una llanta, conviene revisar su fecha de fabricación DOT y la profundidad de su dibujo.
En conclusión, estos filamentos son una consecuencia normal del vulcanizado y no requieren una interpretación especial durante la conducción. Su presencia revela parte del proceso industrial que da forma al neumático, mientras que el estado de uso debe valorarse mediante sus indicadores de fabricación y desgaste.










