Las autoridades de la República Democrática del Congo han confirmado 488 casos de ébola en un brote declarado el 15 de mayo. La situación es crítica, con 86 muertes reportadas, y se advierte sobre un posible aumento de contagios si no se implementan medidas adecuadas de inmediato.
El Instituto Nacional de Salud Pública informa que la provincia de Ituri continúa siendo el epicentro de la crisis, con más del 94% de los casos, es decir, 460 contagios. Los síntomas de parte de los infectados comenzaron a aparecer entre el 14 y 23 de mayo, lo que sugiere un «probable brote común». Un segundo grupo de infectados mostró síntomas entre el 25 de mayo y el 3 de junio, lo que podría indicar una propagación más amplia.
Actualmente, 267 pacientes están hospitalizados o en aislamiento, y solo nueve han logrado recuperar la salud. Se siguen los contactos y un 67,2% de ellos ha sido rastreado. La tasa de letalidad se sitúa en 17,6%. El brote se ha expandido también a Uganda, donde se han identificado 19 contagios, incluyendo dos fallecimientos.
La cepa responsable del brote es la de Bundibugyo, que tiene una tasa de letalidad entre el 30% y el 50%. No existe una vacuna autorizada ni tratamiento específico para esta variante. La Organización Mundial de la Salud ha calificado el brote como una «emergencia de salud pública de importancia internacional» y señala que el riesgo de expansión en África subsahariana es alto.
El virus del ébola se transmite mediante el contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados, provocando fiebre hemorrágica grave y otros síntomas críticos.








