Israel bombardeó un aeropuerto militar en el noroeste de Siria, en las afueras de Idlib, al señalar que la base presuntamente permitiría el ingreso de tropas turcas. El ataque causó daños materiales en la pista, pero no se reportaron víctimas.
El gobierno israelí afirmó que el eventual despliegue turco habría implicado una ruptura del acuerdo de seguridad vigente entre Israel y Siria. Según su versión, había advertido en repetidas ocasiones a Damasco sobre los riesgos para la seguridad israelí.
La televisión estatal siria informó que aviones de guerra israelíes atacaron la infraestructura aeroportuaria durante la madrugada. Siria responsabilizó a Israel por la escalada y pidió a la comunidad internacional y al Consejo de Seguridad de la ONU condenar la agresión.
Israel sostuvo que no tolerará amenazas contra su seguridad e instó a Siria a regresar al statu quo establecido entre ambos países.






