Un equipo internacional liderado por la Universidad de Edimburgo ha presentado un estudio que revela que Ciudad de México ha acumulado, en promedio, un centímetro de ceniza volcánica cada 900 años durante los últimos 400 mil años. Este análisis se fundamenta en los sedimentos del lago de Chalco, ubicado al sureste de la capital.
Los investigadores identificaron más de 450 capas de ceniza, así como depósitos de deslizamientos de tierra y flujos de lava, mediante un núcleo de sedimentos de 500 metros que fue perforado en 2016. Un vulcanólogo del equipo señaló que, aunque un centímetro de ceniza puede parecer insignificante, puede causar problemas respiratorios en gran parte de la población y comprometer infraestructuras críticas, como el sistema de alcantarillado.
En aproximadamente el diez por ciento de los episodios registrados, la ceniza acumulada superó los diez centímetros, lo que podría resultar en daños significativos a edificios y forzar evacuaciones masivas en la actualidad.
El estudio destaca que la mayoría de las erupciones documentadas provienen de volcanes cercanos, como el Popocatépetl y el Nevado de Toluca. Sin embargo, análisis preliminares sugieren que el núcleo de sedimentos también podría contener cenizas de volcanes ubicados a más de 1,000 kilómetros de distancia, en Guatemala.
La Ciudad de México está rodeada de varios volcanes activos y se encuentra próxima al campo volcánico Sierra Chichinautzin, que alberga más de 200 conos. Comprender el riesgo que estos campos presentan es complejo, dado que su actividad pasada está poco documentada. El estudio, por primera vez, ofrece una evaluación de patrones de actividad y tasas de erupción a lo largo de casi medio millón de años.
Los investigadores utilizaron datos de datación existentes y diferencias de color en los sedimentos para determinar el origen de cada capa de ceniza. El estudio resulta en un archivo geológico que revela picos y pausas en la actividad eruptiva, proporcionando una base para estimar la probabilidad de futuros eventos.
Aunque los datos no permiten predecir cuándo ocurrirá la próxima erupción, sí ayudan a dimensionar el riesgo. Un centímetro de ceniza, según el registro, corresponde a una erupción significativa que podría ocasionar el cierre de aeropuertos y afectar el suministro de agua y energía, además de la salud de personas vulnerables.
El enfoque utilizado en este estudio no solo es valioso para la protección civil en México, sino que también puede ser adoptado en otras ciudades situadas en zonas volcánicas. Metropolis en Italia, Nueva Zelanda o Indonesia podrían beneficiarse de estudios similares, siempre que cuenten con lagos que conserven sedimentos a largo plazo.
El proyecto fue parte de un esfuerzo internacional financiado por el International Continental Scientific Drilling Programme, con la participación de equipos de diversos países. La investigación se considera un avance significativo en la comprensión del impacto volcánico en una de las ciudades más grandes del mundo.







