Santiago de Chile. En un resultado que ha superado las proyecciones de las encuestas, las elecciones presidenciales en Chile han dado lugar a una segunda vuelta entre la candidata de izquierda Jeannette Jara y el ultraderechista José Antonio Kast, programada para el 14 de diciembre. Con una participación récord del 85%, Jara, exministra de Trabajo, obtuvo el 26.8% de los votos, mientras que Kast, abogado y líder del Partido Republicano, alcanzó un 23.09%.
Este proceso electoral ha estado marcado por el debate sobre la creciente inseguridad y la migración irregular en el país. La aparición del populista Franco Parisi, quien obtuvo un 19.5% y quedó en tercer lugar, introduce un elemento significativo en la segunda vuelta, ya que sus votos pueden ser determinantes.
Para Jara, este triunfo presenta un panorama complicado. Aunque se convierte en la primera mujer comunista en llegar a esta instancia presidencial, su éxito fue más estrecho de lo esperado. En su discurso, reconoció que «los desafíos son inmensos» y se comprometió a escuchar a los casi la mitad de chilenos que optaron por otras opciones en la primera vuelta. Además, se enfrenta al reto de consolidar el apoyo gubernamental, ya que la aprobación del presidente Gabriel Boric apenas supera el 30%. La historia política reciente muestra que desde 2006, ningún presidente ha entregado la banda presidencial a un sucesor del mismo signo político.
El candidato Kast, por su parte, ha centrado su campaña en el abordaje de la criminalidad y la migración. Promete medidas contundentes, incluyendo la deportación masiva de migrantes irregulares y el endurecimiento de las penas por delitos. Aunque la percepción de inseguridad ha aumentado, Chile se mantiene como uno de los países más seguros de la región, con una tasa de homicidios relativamente baja. Sin embargo, su discurso se alinea con las tendencias de la ultraderecha a nivel global, apelando al miedo y la percepción de crisis.
Históricamente vinculado a la política, Kast no es un recién llegado; ha sido parte del sistema político chileno durante años, habiendo servido como diputado y fundado su partido tras dejar la Unión Demócrata Independiente (UDI). En esta contienda, competirá con un nuevo actor en la derecha radical, Johannes Kaiser, quien ha atraído la atención por sus posturas extremas.
Franco Parisi, notable por su estilo antiestablishment, ha indicado que no apoyará a ninguno de los dos candidatos sin condiciones claras, resaltando un profundo descontento con la política tradicional que representa. Su éxito en captar un significativo número de votantes en un contexto de rechazo hacia el sistema político podría complicar la adquisición de apoyos para ambos candidatos.
Adicionalmente, las elecciones parlamentarias concurrentes han beneficiado a los republicanos de Kast, fortaleciendo su presencia en ambas cámaras del Congreso, lo que podría proporcionar cierta estabilidad a un potencial gobierno encabezado por él. La dirección que tome el país en la próxima cita electoral el 14 de diciembre se perfila como un momento decisivo en su trayectoria política.





