Desafíos de la Tercera Edad en la Comunidad LGTBI en México
En México, los adultos mayores de la comunidad LGTBI enfrentan serias dificultades, incluyendo la soledad, el rechazo por parte de generaciones más jóvenes y la necesidad de permanecer en el ‘clóset’, lo que complica su experiencia en la etapa final de sus vidas.
Según el coordinador de una organización que apoya a esta población en Guadalajara, se estima que cerca del 50% de las personas homosexuales mayores están casadas y tienen hijos. Esta situación limita su capacidad de expresión identitaria y contribuye a una carga emocional significativa que proviene de normas sociales y religiosas tradicionales.
A pesar de que muchos adultos mayores homosexuales tienen estabilidad económica, la realidad es que muchos son rechazados por sus familias y distanciados de las nuevas generaciones, quienes a menudo los ven como ajenos a sus círculos sociales.
Otro factor crítico es la soledad que enfrentan aquellos que han salido del clóset en alguna fase de sus vidas. Muchos viven en centros de atención de ancianos y eligen ocultar su orientación sexual, experimentando así un aislamiento profundo.
El relato de un jubilado refleja esta lucha; a pesar de sus esfuerzos por mantenerse activo y socialmente involucrado a través de actividades como el ejercicio, reconoce que enfrentar la soledad de la tercera edad es un reto constante. La falta de apoyo familiar a menudo profundiza la sensación de aislamiento.
En respuesta a estos desafíos, ha surgido una iniciativa ciudadana en Guadalajara que busca ofrecer un espacio seguro e inclusivo para los adultos mayores LGTBI. Este proyecto fomenta actividades recreativas y la creación de vínculos comunitarios, ayudando a mitigar el impacto negativo de la soledad.
Los fundadores de la iniciativa han señalado la necesidad de establecer alternativas sostenibles, como el cohousing, donde varias personas pueden compartir gastos y ofrecerse apoyo mutuo. También se contempla el coliving, como una opción para aquellos que no pueden adquirir una vivienda por su cuenta, permitiendo compartir espacios y reducir costos.
Este esfuerzo cobra aún más relevancia ante la proyección de que en 2025, aproximadamente el 30% de la población mexicana tendrá 60 años o más. Se hace urgente abordar las necesidades de esta población, a fin de prevenir situaciones de vulnerabilidad en el futuro.







