Durante una reciente entrevista, la conductora Odalys Ramírez compartió su experiencia sobre los desafíos que enfrentó en sus inicios en el programa Tempranito de TV Azteca. Ramírez, quien se unió al matutino a los 17 años, describió un ambiente hostil por parte de algunos de sus colegas, lo que la llevó a sentir un rechazo palpable desde su primer día.
La presentadora relató que su madre la acompañaba inicialmente, lo que parecía suavizar la tensión, pero una vez que ella se iba, las actitudes cambiaban. “Empezaban las miradas y los cuchicheos. Fue evidente que no me querían ahí”, dijo.
Entre las figuras mencionadas, destacó la relación complicada con Daniel Bisogno, quien, a pesar de mostrar un trato amable fuera de la cámara, en el set parecía cambiar su actitud, haciendo chistes que ella consideraba inapropiados. Por otro lado, su cercanía con Ingrid Coronado fue tensa, especialmente tras asumir el papel que Coronado dejó vacante en Sexos en Guerra, aunque Ramírez aseguró que nunca existió un confrontamiento directo.
En la entrevista, Ramírez explicó que su llegada al programa no fue por recomendación, sino tras un casting exitoso. Desde el inicio, se le encomendaron diversas tareas, desde encuestas hasta la edición, aunque el trato que recibía por parte de sus compañeros continuaba siendo frío. “Sentía que me ignoraban, me hacían a un lado. No fue una bienvenida amable, y eso me marcó”, confesó.
A pesar del adverso entorno, la conductora permaneció en el programa un tiempo, reconociendo que esa experiencia resultó ser un valioso entrenamiento en la industria televisiva.
En relación a su vínculo actual con Ingrid Coronado, Ramírez reveló que la relación mejoró tras el encuentro de su esposo, Patricio Borghetti, con Coronado en Venga la Alegría. Durante esas interacciones, Coronado le expresó a Borghetti cómo había sido la dinámica de trabajo de Ramírez en Tempranito, lo que ayudó a sanar viejas rencillas. Actualmente, ambas comparten una relación cordial, en parte gracias a que los hijos de ambas son amigos.
Por último, Ramírez se mostró reservada al abordar el fallecimiento de Daniel Bisogno. “Si no tienes algo bueno que decir de alguien, mejor no digas nada”, comentó. Aunque reconoció haber tenido momentos positivos con él y aprender de su labor, prefirió no profundizar en el tema por respeto a su familia, en particular a su hija Micaela, quien ha enfrentado esta pérdida.







