El Paseo del Buey: entre tradición y comunidad
Durante las fiestas de febrero dedicadas a Nuestra Señora de El Pueblito, en el municipio de Corregidora, el tradicional Paseo del Buey volvió a colocar en el centro de la conversación la relación entre identidad comunitaria, celebración religiosa y bienestar animal. La práctica forma parte de las actividades vinculadas con la veneración de la imagen de la Inmaculada Concepción en la Basílica Menor, pero también ha generado cuestionamientos sobre el trato que reciben los animales antes de ser sacrificados para preparar alimento destinado a la comunidad.
La celebración se integra a una jornada marcada por peregrinaciones, música de banda, bailes, versos de comparsa, ceremonias litúrgicas, pólvora y la participación de fieles, visitantes y habitantes de El Pueblito. En ese contexto, se eligen dos reses jóvenes y sanas, que son adornadas con tubérculos, leguminosas, hortalizas, flores, tortillas y licores. Después son conducidas a pie hasta la Basílica para recibir la bendición y recorren las principales calles entre música y concentración de personas.
Para las corporaciones principales de la fiesta, el recorrido expresa una responsabilidad compartida: ofrecer posteriormente la carne preparada en caldo como un acto de generosidad ritual, reciprocidad y cohesión social. La ofrenda alimentaria no se presenta únicamente como espectáculo, sino como una práctica que articula la memoria religiosa con la convivencia de la comunidad.
¿Por qué el Paseo del Buey genera debate en Corregidora?
En el aniversario 290 del traslado de la imagen mariana a la Basílica, integrantes de Animal Héroes manifestaron su rechazo a la tradición. Su postura sostiene que los animales enfrentan estrés por los adornos, el ruido de los cohetes, la música, la multitud y el sacrificio posterior, por lo que consideran que la actividad constituye una forma de maltrato incompatible con una sensibilidad contemporánea más atenta al bienestar animal.
El debate enfrenta dos perspectivas: la defensa de una costumbre entendida como patrimonio vivo de la comunidad y la exigencia de revisar prácticas heredadas cuando implican sufrimiento evitable. La discusión también hace visible la distancia entre el consumo cotidiano de alimentos y el momento en que la tradición muestra de manera directa el ciclo de vida y muerte de los animales.
- Punto clave / Qué ocurrió: El Paseo del Buey se realizó como parte de las fiestas de Nuestra Señora de El Pueblito.
- Impacto o alcance: La actividad involucra a fieles, visitantes y habitantes de El Pueblito, además de generar cuestionamientos de organizaciones defensoras de los animales.
- Qué sigue: La polémica mantiene abierta la discusión sobre si la tradición debe conservarse sin cambios, transformarse o someterse a un diálogo comunitario.
El Paseo del Buey continúa como una expresión de pertenencia y organización social, mientras la crítica plantea la necesidad de armonizar la identidad religiosa con nuevas exigencias éticas. El estado actual del debate no apunta a una conclusión definitiva, sino a una conversación pendiente sobre la manera de preservar la tradición sin ignorar el bienestar animal.







