En plena era de los relojes inteligentes, el corredor peruano Cristhian Pacheco ganó el Maratón de la Ciudad de México utilizando un sencillo Casio F-91W, un modelo clásico cuyo precio aproximado en México es de 500 pesos. El atleta se impuso el domingo pasado en la competencia capitalina y llamó la atención tanto por su triunfo como por la herramienta que empleó para controlar su recorrido.
Pacheco conquistó la prueba con un tiempo de 2 horas, 10 minutos y 3 segundos, resultado con el que superó a los etíopes Anbesa Tefaye y Balew Derseh. Mientras otros corredores recurren a dispositivos con GPS, mapas, monitoreo de frecuencia cardiaca y múltiples métricas, el representante peruano apostó por un reloj digital básico para revisar el paso de su carrera.
El Casio F-91W se convirtió en uno de los detalles más comentados del triunfo. El modelo, reconocido por su diseño tradicional y sus funciones esenciales, acompañó al atleta durante los kilómetros del maratón y reforzó la imagen de Pacheco como un corredor de la “vieja escuela”, alejado de la dependencia de la tecnología avanzada.
El método tradicional detrás del triunfo de Cristhian Pacheco
Un comentario difundido en redes sociales destacó que utilizar este tipo de relojes puede favorecer la concentración y el control del esfuerzo durante la competencia. La idea es que el corredor calcule sus parciales, así como las ganancias y pérdidas de tiempo, mediante operaciones matemáticas y su propia percepción del ritmo.
De acuerdo con esa explicación, se trata de una manera antigua de controlar la carrera, pero que puede resultar efectiva cuando el atleta conoce su cuerpo y administra correctamente sus fuerzas. En el caso de Pacheco, el método lo acompañó en una actuación que le permitió imponerse en uno de los maratones más importantes del calendario nacional.
Por su victoria en la CDMX, el fondista peruano recibió un premio de 50,000 dólares, equivalentes a unos 850 mil pesos mexicanos, además de un exclusivo reloj deportivo Garmin de gama alta. La atención ahora estará en sus próximas competencias y en saber si, pese al reconocimiento recibido, mantendrá su característico Casio clásico como compañero de carrera.








