Prohibir el uso de shorts y faldas cortas no resolverá el acoso ni el hostigamiento sexual dentro de las escuelas y, por el contrario, puede trasladar la responsabilidad hacia las estudiantes, advirtió Angélica Contreras, representante de la organización Cultivando Género. La postura fue expresada luego de la inconformidad manifestada por alumnas del Bachillerato de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (BACHUAA) ante las restricciones para utilizar determinadas prendas de vestir.
La activista señaló que una medida centrada en la vestimenta no atiende la conducta de quienes ejercen violencia. Desde su perspectiva, establecer prohibiciones sobre faldas o shorts puede convertirse en una forma de revictimización, debido a que presenta la ropa de las estudiantes como un factor asociado al acoso, en lugar de enfocar la respuesta institucional en la prevención, investigación y sanción de las agresiones.
Contreras sostuvo que cambiar de prenda no elimina las prácticas de violencia sexual. Una estudiante puede utilizar pantalón o una falda larga y, aun así, continuar expuesta a conductas de acoso u hostigamiento. Por ello, consideró que el debate debe concentrarse en cuáles son las acciones que las instituciones deben impedir y en la manera en que responderán cuando una alumna denuncie una situación de violencia.
¿Qué deberían fortalecer las instituciones educativas?
La representante de Cultivando Género planteó que las escuelas deben contar con protocolos de atención sólidos, acompañamiento para quienes presenten una denuncia y campañas permanentes de sensibilización, educación e información. Estas acciones, explicó, permitirían abordar el problema desde la prevención y ofrecer una respuesta institucional a las estudiantes que enfrenten acoso u hostigamiento.
También cuestionó que la restricción de ciertas prendas sea utilizada como una respuesta inmediata ante una problemática compleja. Afirmó que imponer reglas sobre la ropa puede resultar más sencillo que invertir en capacitación, prevención y áreas especializadas para atender los casos. En ese sentido, advirtió que una prohibición no sustituye la obligación de construir entornos escolares seguros y libres de violencia.
- Punto clave / Qué ocurrió: Cultivando Género criticó las restricciones al uso de shorts y faldas cortas en el BACHUAA.
- Impacto o alcance: La organización señaló que estas medidas pueden responsabilizar a las estudiantes y no detienen el acoso ni el hostigamiento sexual.
- Qué sigue: La respuesta institucional debería concentrarse en protocolos, acompañamiento, prevención, capacitación y atención especializada.
La discusión permanece vinculada a la inconformidad de las estudiantes y al llamado de la organización para que la escuela cumpla una función formativa, no basada únicamente en prohibiciones. El planteamiento central es que las instituciones educativas orienten sus esfuerzos a prevenir y sancionar la violencia, así como a garantizar atención para quienes decidan denunciar.







