Cárteles mexicanos diversifican su negocio con el huachicol transnacional
Los cárteles del crimen organizado en México han encontrado en el robo de combustibles, conocido como "huachicol", una actividad altamente lucrativa que ha fortalecido su estructura financiera. Utilizando intermediarios en Estados Unidos, estos grupos han facilitado la venta ilegal de crudo, gasolina y diésel extraído de los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Además de extraer combustible de los ductos, la red criminal ha permitido la introducción de combustibles ilegales desde Estados Unidos hacia México, según un informe de una publicación económica británica. Esta situación ha evolucionado a lo largo de los años, convirtiéndose en un negocio transnacional que involucra el transporte marítimo y ferroviario, principalmente desde Texas.
La corrupción en aduanas, la falsificación de documentación y vacíos legales en la política fiscal han sido claves para el tráfico de combustible ilegal. Durante el último lustro, se estima que entre el 16 y el 27 por ciento del consumo anual de combustibles en el país provino de fuentes no autorizadas, lo que podría equivaler a un impacto financiero de entre 12,000 y 21,000 millones de dólares al año.
Particularmente en estados como Nuevo León y Zacatecas, se ha documentado que el combustible de contrabando representó más del 40 por ciento del consumo en el año 2025, indicando que uno de cada cuatro vehículos utilizó gasolina no regulada.
En términos operativos, los cárteles han detectado una laguna legal relacionada con el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), el cual no se aplica a las importaciones de lubricantes industriales usados. Esta situación ha permitido que buques desde Houston transporten miles de litros de combustible de contrabando bajo la apariencia de transportar estos lubricantes.
Un caso notable fue el del buque "Cosmic Glory", que arribó al puerto de Tampico trasladando ostensiblemente aditivos para aceites, pero que en realidad transportaba diésel. Esta práctica se ha repetido en al menos 11 ocasiones similares, con barcos que desembarcan en muelles improvisados donde el combustible es transferido a camiones cisterna para su posterior distribución.
Desde 2023, se han identificado al menos 42 operaciones de este tipo, con un importante número de embarcaciones llegando a puertos mexicanos. El mercado del combustible ilícito se está concentrando principalmente en los estados fronterizos, como Sonora, Chihuahua, Nuevo León y Zacatecas, donde las gasolineras que ofrecen precios significativamente más bajos son un atractivo para los consumidores.
Un ejemplo de esta situación fue una gasolinera en Apodaca, Monterrey, que ofrecía precios entre 20 y 22.99 pesos por litro, muy por debajo del promedio. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) reconoció esta estación por sus precios bajos, aunque posteriormente fue clausurada mientras se investigaba el origen del combustible.
A pesar de las medidas adoptadas por las autoridades, la situación del huachicol y su distribución siguen siendo un desafío significativo para la política de seguridad y el orden público en México.









