Rosa María y Leopoldo han dedicado parte de su vida a preservar la historia de Plazuelas, un legado arqueológico que, de acuerdo con su testimonio, se mantiene vigente gracias al altruismo, el arraigo y el compromiso con su comunidad.
Su historia está marcada por el amor a la tierra, las raíces y los orígenes, pero también por una tarea constante de protección del acervo arquitectónico. A través de sus acciones, ambos han contribuido a mantener viva la memoria de un sitio cuya importancia trasciende generaciones.
El trabajo de Rosa María y Leopoldo refleja una relación estrecha con el patrimonio cultural y con la comunidad que lo rodea. Su compromiso no se limita a la conservación de las estructuras, sino que también abarca la transmisión de conocimientos y aprendizajes a las nuevas generaciones.
Guardianes de la memoria y el patrimonio arqueológico
Para la pareja, preservar Plazuelas representa una forma de honrar la historia y fortalecer la identidad de quienes tienen vínculos con esta tierra. La defensa del patrimonio se construye, explican, desde el reconocimiento de los orígenes y desde la participación de las personas que conocen y valoran su entorno.
El altruismo se convirtió así en una herramienta para rescatar y proteger la historia del lugar. Con dedicación, Rosa María y Leopoldo han asumido el papel de guardianes arqueológicos, compartiendo con la comunidad una visión basada en el respeto por el pasado y la responsabilidad hacia el futuro.
Además de su labor en favor del acervo arquitectónico, su experiencia como matrimonio también forma parte de los aprendizajes que desean transmitir. Su recorrido muestra cómo el amor por la comunidad y la preservación cultural pueden mantenerse unidos en una misma causa.
La historia de ambos continúa como un ejemplo de participación ciudadana en la protección de Plazuelas. Su labor mantiene abierto el diálogo sobre la importancia de conservar el patrimonio arqueológico y de involucrar a las nuevas generaciones en el cuidado de la memoria colectiva.






