Claudia Sheinbaum afirmó que su rechazo al regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa responde a una postura política y no implica una acusación judicial ni una presunción de vínculos con el crimen organizado.
Durante su conferencia matutina, la presidenta calificó de “imprudente” la decisión del gobernador con licencia y señaló que no consideraba pertinente su retorno mientras continúan las investigaciones de la Fiscalía.
Sheinbaum subrayó que corresponde a las autoridades ministeriales determinar si existe alguna responsabilidad de Rocha Moya o de cualquier otra persona investigada.
“Es un posicionamiento político, no judicial”, afirmó la presidenta.
La mandataria también mencionó que existen investigaciones relacionadas con 10 funcionarios de Sinaloa, señalados por autoridades de Estados Unidos por presuntos vínculos con el crimen organizado. Sin embargo, aclaró que serán las instancias competentes las que deberán establecer si existen responsabilidades.
Sheinbaum se deslinda de la nueva licencia de Rocha
La presidenta indicó que no habló con Rocha Moya antes de que anunciara su regreso y que conoció la decisión mediante una publicación del gobernador con licencia en redes sociales.
Después de su breve retorno al cargo, Rocha Moya volvió a solicitar una licencia indefinida. Su regreso había sido defendido con el argumento de que la Fiscalía no había encontrado pruebas en su contra.
Ante este escenario, el Congreso de Sinaloa deberá definir el relevo temporal en la gubernatura. Sheinbaum sostuvo que quien asuma esa responsabilidad debe contar con capacidad, honestidad y profesionalismo para conducir el estado.
La postura del poder ejecutivo establece una separación entre la valoración política sobre la conveniencia del regreso y la determinación jurídica que corresponde a la Fiscalía. Este deslinde busca evitar que una decisión política sea interpretada como una acusación formal dentro de las investigaciones abiertas.






