La presidenta Claudia Sheinbaum se deslindó de la nueva licencia solicitada por Rubén Rocha Moya y afirmó que no ha hablado con él desde la primera vez que pidió separarse del cargo. La mandataria consideró que la decisión es “lo mejor para Sinaloa”.
Durante una supervisión de la construcción de la Línea 4 del Cablebús, Sheinbaum rechazó haber intervenido para plantearle al gobernador de Sinaloa que se retirara nuevamente del poder ejecutivo estatal.
“Así como tomó la decisión personal de regresar, igual fue una decisión personal de retirarse”, declaró ante medios de comunicación. También descartó que el episodio pueda afectar al movimiento de la Cuarta Transformación.
Rocha Moya había anunciado el viernes su regreso al Gobierno de Sinaloa, después de casi cuatro meses de licencia. Su separación se produjo tras señalamientos de Estados Unidos sobre presuntos vínculos con el narcotráfico y una investigación de la Fiscalía General de la República.
El gobernador sostuvo que la Fiscalía no encontró pruebas en su contra y que retomaba el cargo “con la frente limpia y en alto”. Sin embargo, su retorno generó críticas dentro del movimiento político, incluida una postura pública de Sheinbaum sobre los riesgos del poder sin principios y sin límites.
Poco después, Rocha Moya volvió a solicitar licencia por tiempo indefinido. El Congreso local avaló la petición y convocó a un cuarto periodo extraordinario para el 24 de agosto, con el objetivo de proponer a la persona que ocupará de manera interina la gubernatura de Sinaloa.
El caso coloca nuevamente al Congreso estatal en el centro del proceso institucional para definir la conducción temporal del gobierno, en un contexto marcado por la falta de consenso partidista sobre la continuidad de Rocha Moya y por la atención nacional a la estabilidad política de la entidad.






