La geocerca podría impedir que los coches superen los límites de velocidad
Los vehículos nuevos ya incorporan buena parte de la tecnología necesaria para controlar electrónicamente la velocidad. GPS, cámaras, aceleradores electrónicos y actualizaciones de software inalámbricas permiten identificar la ubicación del coche y adaptar su funcionamiento a las condiciones de la vía.
El principal desafío para aplicar esta tecnología de forma obligatoria no sería técnico, sino social: lograr que los conductores acepten que el vehículo limite automáticamente su capacidad de aceleración.
El profesor Marco te Brömmelstroet, catedrático de Futuros de Movilidad Urbana en la Universidad de Ámsterdam, considera posible que las ciudades utilicen geocercas para controlar la velocidad de los automóviles en zonas determinadas.
Una geocerca es un perímetro virtual definido mediante datos de posicionamiento. Cuando un vehículo entra en esa área, el sistema puede activar determinadas funciones, como cambiar al modo eléctrico, emitir advertencias o limitar el rendimiento del motor.
“Dentro de 20 años podríamos considerar extraño que se permitiera a las personas conducir vehículos de 2.000 kilos a cualquier velocidad dentro de las ciudades”, señaló el especialista. En su opinión, la tecnología podría utilizarse para reducir el riesgo que los automóviles representan para peatones y otros usuarios de la vía.
Una tecnología que ya se utiliza
La geolocalización aplicada al funcionamiento del vehículo no es completamente nueva. Mercedes-Benz, BMW, Toyota y Ford emplean geocercas en algunos modelos híbridos enchufables para activar automáticamente el modo eléctrico al entrar en zonas de bajas emisiones.
Volvo también ha utilizado sistemas similares para limitar la velocidad de vehículos comerciales que circulan dentro de áreas específicas.
Europa ha avanzado en una dirección relacionada mediante el sistema Intelligent Speed Assistance o ISA. Esta tecnología combina cámaras y datos GPS para reconocer los límites de velocidad y advertir al conductor cuando los supera.
Sin embargo, el ISA no impide físicamente acelerar. Un sistema basado completamente en geocercas iría más lejos: el automóvil podría bloquear cualquier aumento de velocidad por encima del límite establecido en una zona concreta y recuperar su funcionamiento normal al abandonarla.
Posibles beneficios y controversias
Los defensores de esta medida sostienen que podría reducir los accidentes, mejorar la protección de los peatones y hacer cumplir los límites de velocidad de manera más constante que los radares o las cámaras de tráfico.
La tecnología también permitiría aplicar restricciones específicas en áreas escolares, centros urbanos, zonas residenciales o tramos con alta concentración de peatones.
Sus críticos, en cambio, cuestionan que los gobiernos o los fabricantes puedan controlar electrónicamente la forma en que se utilizan vehículos privados. También plantean dudas sobre la precisión de los mapas, la actualización de los límites y la posibilidad de que el sistema limite el vehículo de manera incorrecta.
Por ahora, la geocerca se utiliza principalmente para gestionar emisiones y funciones concretas. Convertirla en un mecanismo capaz de impedir excesos de velocidad exigiría decisiones regulatorias, estándares técnicos comunes y una amplia aceptación por parte de los conductores.







