Estados Unidos e Irán han intensificado sus intercambios de ataques dirigidos a infraestructuras y objetivos militares, generando preocupación en la región y el ámbito global. Un negociador iraní declaró que su país ha suspendido sus compromisos bajo un acuerdo provisional acordado con Estados Unidos, mientras la ofensiva continúa sin indicios claros de resolución.
Las hostilidades se centran en el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el transporte de crudo. Los ataques han puesto en riesgo a civiles y a servicios esenciales, como plantas de desalinización de agua potable, lo que ha elevado la alerta en la economía global.
El Comando Central de Estados Unidos informó que la noche del sábado lanzó ataques a «sitios de vigilancia, infraestructura logística militar y capacidades marítimas». Sin embargo, Irán ha respondedido afirmando que ya no implementará el pacto firmado hace aproximadamente un mes.
El daño más significativo se registró en Kuwait, donde Irán atacó una planta de desalinización y una instalación petrolera, provocando varios heridos y un incendio en la planta de agua. Este es el segundo ataque contra la infraestructura de agua en menos de tres días en el país, que depende en un 90% de este tipo de instalaciones para su suministro.
Kuwait también cerró temporalmente su espacio aéreo debido a amenazas de misiles, afectando la programación de vuelos de Kuwait Airways. En Irak, se reportó el derribo de drones sobre Irbil, y Jordania identificó la interceptación de misiles iraníes, mientras que alarmas antiaéreas sonaron en Baréin y Arabia Saudí.
A su vez, los bombardeos estadounidenses impactaron una planta de electricidad y desalinización en Irán, causando el corte del suministro de agua a 10,000 personas. La Guardia Revolucionaria iraní ha advertido que los países que albergan tropas estadounidenses deben estar «preparados para recibir una respuesta».
El conflicto ha llevado a Irán a cerrar de facto el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo. Esto ha provocado un aumento en los precios del petróleo y ha cambiado las dinámicas envueltas en las negociaciones. Irán sostiene su derecho al control exclusivo del estrecho, a pesar de que tradicionalmente se considera una vía marítima internacional.
Estados Unidos ha restablecido un bloqueo naval a los puertos iraníes, buscando frenar el comercio de crudo. La situación ha generado tensión en ambas naciones, que ahora están inmersas en una escalada de hostilidades que podría tener repercusiones en la estabilidad regional y global.








