La situación en el este de la República Democrática del Congo sigue siendo crítica, según alertó Naciones Unidas ante el Consejo de Seguridad. A pesar de los esfuerzos realizados durante el último año para poner fin al conflicto, la población civil enfrenta condiciones «complejas, volátiles y devastadoras».
James Swan, representante de la ONU en el país, destacó que, un año después del acuerdo de paz firmado con Ruanda, es esencial que se cumplan los compromisos asumidos para consolidar el alto al fuego y avanzar hacia una paz duradera. Los enfrentamientos siguen entre la alianza rebelde AFC/M23, supuestamente apoyada por las Fuerzas de Defensa de Ruanda, y el Ejército congoleño, junto a milicias aliadas en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur.
A pesar de que el M23 se ha retirado parcialmente de algunas áreas, Swan alertó que el grupo ha fortalecido estructuras administrativas en los territorios que controla. La situación humanitaria ha empeorado, con 632 muertes de civiles documentadas desde el 19 de marzo, además de 1,221 violaciones y abusos contra los derechos humanos, incluyendo violencia sexual que ha afectado a casi 3,000 víctimas.
Asimismo, el aumento de la actividad del grupo armado Fuerzas Democráticas Aliadas ha causado la muerte de 287 civiles en Ituri y 66 en Kivu del Norte. Swan también indicó que cerca de 27 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria, mientras que el plan de respuesta humanitaria para 2026 solo ha recibido la mitad de su financiamiento necesario.
Finalmente, el brote de ébola declarado el 15 de mayo ha generado preocupación, especialmente debido a su ubicación en una zona de conflicto armado y a las limitadas infraestructuras sanitarias disponibles para su control.








