En París, una redada policial en el museo del Louvre destapó una red de venta de entradas falsas y de sobreventa de visitas guiadas que afecta al funcionamiento del principal centro cultural de la ciudad y al turismo local.
La operación se llevó a cabo tras un informe interno del museo y conversaciones previas entre su personal y la Policía sobre prácticas fraudulentas detectadas en la comercialización de servicios.
Según la institución, la investigación apunta a la existencia de una red de fraude a gran escala vinculada a la venta de entradas y a la organización de visitas guiadas.
Nueve personas fueron detenidas, entre ellas dos empleados del museo y dos guías turísticos, como sospechosos de participar en las presuntas irregularidades.
En el dispositivo se intervinieron tres vehículos, alrededor de 130.000 euros en efectivo, casi 200.000 euros en cuentas bancarias y varias cajas de seguridad con efectivo en su interior.
El museo ha implementado un plan antifraude estructurado que incluye el mapeo de riesgos, medidas preventivas y correctivas de carácter legal, técnico y de control, y el seguimiento de sus resultados.
El caso se suma a otros problemas recientes del Louvre, iniciados tras un robo de joyas que puso de manifiesto vulnerabilidades en la seguridad y la gestión del centro.
Investigaciones anteriores señalaron fallos de coordinación, equipos insuficientes y sistemas obsoletos, lo que llevó a la creación de una dirección y un comité de seguridad y al anuncio de refuerzos en vigilancia perimetral y presencia policial.
Además, el museo ha afrontado cierres parciales por problemas estructurales en la galería Campana y daños por inundaciones en fondos bibliográficos; estos incidentes, junto con una huelga indefinida por la degradación del edificio y la falta de personal, han complicado la situación operativa y reputacional de la institución.
El museo mantiene aperturas parciales y registra retrasos en su plan de reforma integral mientras siguen las investigaciones sobre la red de fraude.







