Los seis candidatos a la secretaría general de la ONU compartieron visiones similares sobre el cargo durante un evento en la Asamblea General. Este debate, más una serie de discursos, se centró en la relevancia de la ONU ante la crisis en el estrecho de Ormuz y el bloqueo en el Consejo de Seguridad.
Los aspirantes respondieron a preguntas de moderadores y representantes de la sociedad civil sobre cómo garantizar la eficacia de la ONU en el proceso de paz. Carolyn Rodrigues-Birkett, embajadora de Guyana, enfatizó la importancia de intentar en situaciones difíciles y fue la que recibió más aplausos.
Macky Sall, expresidente de Senegal, propuso la comunicación abierta como un valor añadido, mientras que Michele Bachelet, expresidenta de Chile, destacó la necesidad de usar las herramientas de la Carta de la ONU para facilitar el diálogo. Rebeca Grynspan, secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, subrayó el papel del secretario general en abrir posibilidades de acuerdo.
Rafael Grossi, director general del OIEA, insistió en la importancia de proponer soluciones y escuchar, mientras que María Fernanda Espinosa, exministra de Exteriores de Ecuador, se comprometió a movilizar la capacidad de la ONU para apoyar a los países afectados por conflictos.
Los candidatos también buscaron resaltar sus logros y experiencias previas, coincidiendo en la necesidad de reforzar el multilateralismo ante los desafíos actuales. Grossi advirtió sobre la fragmentación de la humanidad como una amenaza.
Las prioridades para los primeros 100 días de un nuevo secretario general incluyeron la promoción de la diplomacia preventiva y reformas para mejorar la eficiencia de la organización. Bachelet pidió por una ONU más eficiente y criticó la falta de atención a la seguridad de la Agenda 2030.
La única referencia concreta a esta agenda, que abarca los Objetivos de Desarrollo Sostenible, fue realizada por Rodrigues-Birkett, quien propuso establecer una «Agenda post-2030» enfocada en derechos humanos y desarrollo. Se espera que el Consejo de Seguridad llegue a un acuerdo sobre el próximo líder de la ONU y formule una recomendación a la Asamblea General antes de que finalice el mandato de Guterres en diciembre de 2026.








