Irán ha denunciado que los recientes ataques de Estados Unidos han anulado efectivamente el alto al fuego vigente y ha responsabilizado a Washington de las «peligrosas consecuencias» de estas acciones. Según el Ministerio de Exteriores iraní, los bombardeos constituyen una violación de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional, poniendo en riesgo la integridad territorial del país.
En un comunicado, Irán afirmó que la responsabilidad por las repercusiones negativas por estos actos recae sobre el liderazgo estadounidense. Además, advirtió a los países del Golfo Pérsico que al permitir las operaciones militares de EE.UU., están alineándose con la parte agresora, y tienen la «obligación legal y moral» de prevenir futuros ataques.
La República Islámica reafirmó su derecho a defenderse y aseguró que tomará medidas para neutralizar lo que considera ataques agresivos. Los bombardeos estadounidenses, que se repitieron por segundo día, se dirigieron a diferentes puntos en el sur de Irán y en ciudades como Karaj y Gorgan.
Como respuesta, Irán llevó a cabo ataques contra bases estadounidenses en Kuwait, Jordania y Baréin, y anunció el cierre del estrecho de Ormuz, un paso estratégico por el que había permitido el tránsito de buques en las semanas recientes. Esta escalada de hostilidades marca un punto crítico en la relación entre ambos países desde el establecimiento del alto al fuego el 8 de abril.









