Ariadna Montiel, lideresa nacional de Morena, afirmó en una reciente conferencia de prensa que la administración de la Cuarta Transformación (4T) no está impulsando una venganza política. Rechazó las acusaciones de que la aprehensión del exgobernador panista de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, sea parte de una persecución política contra la oposición.
Montiel subrayó que las declaraciones del Partido Acción Nacional (PAN) y de Somos México intentan victimizar a Ruffo, quien enfrenta acusaciones de liderar una banda dedicada al contrabando de combustible por parte de la Fiscalía General de la República (FGR). Según Montiel, la defensa de Ruffo representa un intento de la oposición por presentar a un delincuente como un demócrata.
La lideresa de Morena recordó que la figura de Ruffo está ligada a un periodo conocido como la concertacesión, que involucra al Partido Revolucionario Institucional (PRI) de Carlos Salinas de Gortari y al PAN de Diego Fernández de Cevallos, marcando, en su opinión, el nacimiento del PRIAN. Montiel defendió la legalidad de las acciones de la FGR, insistiendo en que el exgobernador no es un preso político, sino un delincuente involucrado en actividades ilícitas.
En este contexto, también se discutió el reciente operativo de la FGR, que resultó en el aseguramiento de millones de litros de hidrocarburos y la apertura de investigaciones por posibles declaraciones fiscales falsas con el fin de evadir impuestos. Montiel enfatizó que lo que se busca es el respeto al Estado de derecho y el cumplimiento de la ley, sin importar las afiliaciones políticas de los involucrados.
La situación refleja las tensiones actuales entre el poder ejecutivo y la oposición, en un escenario político donde la reforma legislativa y la diplomacia son esenciales para buscar un consenso partidista que permita abordar la corrupción y la criminalidad en el país.










