Burt Reynolds recibió durante cinco años consecutivos un Pontiac Firebird Trans Am nuevo y gratis como reconocimiento por el impacto comercial que tuvo Smokey and the Bandit, la película de 1977 que convirtió al deportivo negro y dorado en uno de los automóviles más reconocibles del cine. El acuerdo terminó de manera abrupta cuando un nuevo presidente de Pontiac le explicó al actor que no le gustaban sus películas.
La cinta, protagonizada por Reynolds junto con Sally Field, Jackie Gleason y Jerry Reed, seguía a Bo “Bandit” Darville, un conductor encargado de distraer a la policía mientras un camión transportaba 400 cajas de cerveza Coors desde Georgia hasta Texas. El Firebird Trans Am era parte central de esa operación y aparecía en las persecuciones que definieron la identidad de la producción.
Aunque la comedia de acción no fue concebida como un escaparate automotriz, su éxito fue extraordinario en Estados Unidos y en varios países de Europa. La exposición impulsó las ventas del Trans Am, hasta el punto de que el acabado más alto del Firebird llegó a vender más unidades que las demás versiones del modelo.
¿Cómo convirtió una película de 1977 al Trans Am en un auto de culto?
Pontiac no había financiado aquella publicidad de forma convencional. Para la filmación únicamente proporcionó cuatro vehículos, pero la repercusión superó cualquier expectativa de mercadotecnia. Ante el aumento de popularidad del modelo, el entonces presidente de la marca llamó personalmente a Reynolds para agradecerle la promoción involuntaria.
El ejecutivo fue más allá y le prometió un Trans Am nuevo cada año durante el resto de su vida. Reynolds recibió efectivamente un automóvil durante cinco años consecutivos. Según relató posteriormente, regaló la mayoría a personas cercanas y conservó solo uno.
El sexto año, sin embargo, el vehículo nunca llegó. El actor llamó a Pontiac pensando que podía tratarse de un problema logístico o incluso de un robo. La respuesta fue directa: el presidente anterior apreciaba sus películas, pero el nuevo directivo no compartía ese gusto y decidió cancelar el beneficio.
La anécdota muestra hasta qué punto una estrategia de promoción podía depender de decisiones personales antes de que los acuerdos de colocación de producto se formalizaran como parte habitual de las producciones. También consolidó la asociación entre Reynolds y el Trans Am, comparable a la que existe entre James Bond y su Aston Martin o entre Volver al futuro y el DeLorean.
- Punto clave / Qué ocurrió: Burt Reynolds recibió un Pontiac Firebird Trans Am nuevo cada año durante cinco años.
- Impacto o alcance: Smokey and the Bandit impulsó la popularidad y las ventas del deportivo en Estados Unidos y Europa.
- Qué sigue: El acuerdo terminó cuando cambió la presidencia de Pontiac; la duración contractual exacta nunca quedó clara.
El episodio ocurrió hace más de cuatro décadas y sus detalles legales siguen siendo imprecisos, pero los cinco automóviles entregados confirmaron el valor comercial que Pontiac atribuyó a la película y a su protagonista.








