En Mexicali, un cuerpo fue encontrado en circunstancias que sugieren un posible asesinato vinculado al crimen organizado, ya que estaba envuelto en una cobija y amarrado de pies y manos.
La fiscal de Baja California informó que la causa de muerte inicial era resultado de una sobredosis, indicando que no había evidencia de la intervención de un tercero. Sin embargo, días después, el director del Servicio Médico Forense presentó una declaración que contradijo esta versión y no aclaró completamente las circunstancias del hallazgo.
Según su reporte, la necropsia reveló que el occiso, un hombre de entre 45 y 50 años, había muerto por un choque séptico secundario a una infección de tuberculosis. Se encontraron signos de edema pulmonar, neumonía y tuberculosis durante la autopsia. Además, se especificó que las manipulaciones observadas en el cadáver ocurrieron después de su fallecimiento.
Durante la inspección, se identificaron varios tatuajes en el cuerpo que podrían ayudar a determinar su identidad, la cual aún permanece desconocida. También se señalaron lesiones externas, las cuales no estaban ligadas a la causa de muerte, pues habían ocurrido siete días antes de la inspección. Algunas de estas lesiones, descritas como «venopunciones», podrían estar asociadas con el uso de drogas.
Adicionalmente, se confirmó que el análisis toxicológico dio positivo para cuatro narcóticos, entre ellos anfetaminas y fentanilo. Este hallazgo resalta la complejidad del caso y la necesidad de esclarecer las circunstancias que rodearon la muerte del individuo.







