La propuesta «Nadie egresa sola o solo» plantea preparar desde los 15 años a adolescentes que podrían llegar a la mayoría de edad bajo cuidados alternativos. También prevé apoyos voluntarios de vivienda, educación, empleo y salud que podrían extenderse hasta los 25 años.
Para rentar un cuarto suele hacer falta dinero para el depósito. Para conservar un empleo, un lugar desde donde salir cada mañana. Y para terminar la escuela, tiempo y recursos para seguir asistiendo a clases. Para una persona joven que deja una casa hogar al cumplir 18 años sin una red familiar a la cual recurrir, esas tres necesidades pueden llegar juntas.
¿Qué respaldo tendría esa persona si su primer sueldo tarda en llegar o si necesita seguir estudiando? Esa pregunta está en el centro de «De la protección a la autonomía», el proyecto de iniciativa que promueve Laura Mtz con el lema «Nadie egresa sola o solo». El borrador identifica a la diputada federal Magdalena del Socorro Núñez Monreal como proponente y plantea reformar cuatro leyes para que la preparación comience antes de la salida y el apoyo pueda continuar durante los primeros años de la vida adulta.
México ha contado las casas hogar. ¿Qué sabe de quienes salen?
Con base en datos del INEGI, el Instituto Belisario Domínguez del Senado documentó que en 2020 había 1,000 casas hogar para menores de edad, con 24,574 personas usuarias. Es una fotografía del alojamiento residencial en ese año. Saber cuántas personas viven en esos centros permite dimensionar el sistema. Saber cuántas salen al cumplir 18 años, dónde viven después y si continúan estudiando exige otro tipo de seguimiento.
La ley ya contempla el momento de la salida. Desde 2019, el artículo 30 Bis 8 de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes obliga a los centros de asistencia social, públicos y privados, a brindar servicios de atención a quienes alcanzan la mayoría de edad bajo su custodia para favorecer su inclusión social. La obligación existe en términos generales. El proyecto busca traducirla en un calendario de preparación, responsabilidades institucionales y apoyos concretos.
En su mapeo regional sobre el egreso de cuidados alternativos, Aldeas Infantiles SOS identificó que, al momento del estudio, México carecía de una política pública específica para esa transición. La organización también documentó experiencias de acompañamiento. En su memoria de 2024, reportó que nueve jóvenes concluyeron ese proceso y egresaron en su programa de Ciudad de México. El dato corresponde a ese programa y muestra que el acompañamiento ya tiene una aplicación concreta.
La salida se prepararía desde los 15 años
El borrador propone iniciar la preparación a los 15 años cuando exista una posibilidad razonable de que una persona adolescente llegue a la mayoría de edad sin una reintegración familiar, una adopción u otra solución familiar permanente y segura. Si entra al sistema después de esa edad, el proceso comenzaría desde su incorporación.
La Procuraduría de Protección correspondiente, en coordinación con el DIF, iniciaría un Plan Individual de Transición. Su contenido tendría que responder a las circunstancias de cada adolescente. Una persona puede necesitar apoyo para terminar la preparatoria. Otra, orientación para incorporarse al trabajo o una forma de continuar un tratamiento de salud después del egreso. La preparación ocurriría mientras las autoridades siguen buscando una solución familiar segura.
La propuesta incluye tanto a quienes viven en un centro de asistencia social como a quienes están con una familia de acogida. Si después del egreso la persona joven y la familia desean conservar el vínculo y existen condiciones de seguridad, las autoridades podrían facilitar esa continuidad. La familia podría seguir formando parte de la vida de la persona joven sin asumir por ese solo hecho obligaciones de manutención o vivienda.
Una dirección para la primera noche
Entre las medidas del proyecto, la vivienda enfrenta la necesidad más inmediata del egreso. Una beca, una oportunidad de empleo o una cita médica sirven de poco si la persona tiene que resolver primero dónde va a dormir o si cambia de alojamiento cada semana.
El borrador plantea dar prioridad en materia habitacional a quienes egresen sin una red de apoyo suficiente. Las opciones incluyen apoyos temporales para alojamiento, depósitos o garantías para rentar, vivienda compartida y alojamiento de transición en la comunidad. El acceso dependería de la disponibilidad presupuestaria, la normatividad y los programas aplicables. La diferencia entre la prioridad escrita y una solución disponible estaría en cuántas opciones existan cuando la persona las necesite.
El acompañamiento abarcaría también la continuidad educativa, la vinculación laboral, la atención de salud y el apoyo temporal para cubrir necesidades básicas. Después de los 18 años, la participación sería voluntaria. Los apoyos podrían mantenerse hasta los 25 años, según la valoración individual y los lineamientos del programa. La duración dependería de las necesidades de cada persona.
El alcance se decidiría en el presupuesto
Para sostener ese esquema, el proyecto plantea reformar la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, la Ley de Asistencia Social, la Ley de Vivienda y la Ley Federal del Trabajo. El borrador prevé una implementación progresiva y dispone que, si el decreto entra en vigor, el proyecto de presupuesto federal del ejercicio siguiente identifique los recursos necesarios para operar el programa.
También abre una vía para jóvenes de 18 a 25 años que ya hubieran egresado antes de la entrada en vigor. Durante la etapa inicial podrían solicitar una valoración para incorporarse, conforme a los lineamientos y a la capacidad de cobertura. Para alguien que ya salió del sistema, esa disposición podría significar la posibilidad de pedir apoyo después de haber empezado su vida independiente.
En la práctica, la pregunta llegaría antes del cumpleaños. ¿Dónde vivirá esa persona al salir, cómo continuará sus estudios o su tratamiento y a quién podrá acudir si pierde el empleo o el alojamiento? La prueba del programa estaría en que cada joven pueda responder esas preguntas antes de hacer la maleta.








