El ministro británico de Sanidad, Wes Streeting, ha dimitido de su cargo, intensificando la crisis dentro del gobierno laborista liderado por Keir Starmer. Esta decisión se produce tras la reciente debacle electoral del partido en las elecciones locales.
En su comunicado de dimisión, Streeting argumentó que, tras el mal desempeño en las elecciones, Starmer no está en condiciones de liderar el partido hacia los próximos comicios de 2029. Planteó la necesidad de un debate sobre el liderazgo con un rango amplio de candidatos.
A pesar de reconocer algunas fortalezas de Starmer, como su capacidad de liderazgo y su postura internacional, Streeting destacó las debilidades del gobierno. Criticó la «impopularidad» del Ejecutivo y las decisiones erróneas, como los recortes a las ayudas para pensionistas, que han dificultado la claridad sobre las políticas del partido.
Streeting, el primer ministro del gabinete de Starmer en dimitir, se une a otros cuatro secretarios de Estado que han dejado su puesto en días recientes. Esta situación complica aún más la posición de Starmer, en un contexto donde la división interna entre los laboristas, que demandan su dimisión o un plan de salida, se intensifica.








