Sector de seguridad privada solicita ajustes en reforma laboral
Ciudad de México. El sector de la seguridad privada en México ha planteado a las autoridades y a los legisladores la necesidad de un tratamiento diferenciado en el contexto de la reforma que propone reducir la jornada laboral a 40 horas semanales.
Durante el tercer Foro para la implementación de la Semana Laboral de 40 horas, representantes de la Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad Privada (AMESP) señalaron que una implementación sin ajustes específicos podría poner en riesgo la operatividad de las empresas del sector y fomentar la informalidad laboral.
La directora general de AMESP destacó que las actividades de vigilancia se llevan a cabo en turnos prolongados en lugares críticos, tales como aeropuertos, hospitales y eventos masivos. Según la organización, una reducción generalizada de la jornada laboral sin una estrategia adecuada podría resultar en una disminución de la efectividad operativa, además de incrementar los riesgos para los trabajadores quienes operan en condiciones de alta presión.
Para cumplir con los requerimientos de vigilancia bajo un régimen de jornada reducida, AMESP estima que sería necesario duplicar el personal, lo cual resultarían financieramente inviable para muchas empresas del sector formal. Esta situación podría, a su vez, incentivar la informalidad laboral y deteriorar las condiciones laborales que la reforma busca mejorar.
Además, la AMESP subrayó las dificultades logísticas que enfrentan los trabajadores de seguridad, como los largos trayectos nocturnos en horarios en los que no existe transporte público, un factor que impacta en su descanso y calidad de vida.
En este contexto, AMESP ha propuesto que el trabajo de seguridad privada sea clasificado como “trabajo especial” dentro de la Ley Federal del Trabajo. Esta clasificación permitiría una regulación que contemple las particularidades operativas del sector.
Desde la asociación se enfatizó que no se oponen a la mejora de las condiciones laborales. No obstante, advirtieron que aplicar un esquema único para sectores con realidades tan distintas podría acarrear más problemas que soluciones. Concluyeron su participación haciendo un llamado a las autoridades y legisladores para abrir un diálogo técnico que conduzca a una regulación justa y adecuada a la realidad del país.
La discusión sobre la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales se encuentra actualmente en curso en el Congreso.









