Las autoridades de Filipinas han actualizado la cifra de afectados por el terremoto de magnitud 7.8 que devastó la isla de Mindanao, elevando el número de fallecidos a 47, heridos a 688 y desaparecidos a 31. La situación es crítica, ya que los equipos de emergencia continúan la búsqueda entre edificios colapsados y zonas afectadas por deslizamientos de tierra.
El Consejo Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres ha señalado que el incremento en el número de desaparecidos, que pasó de 17 a 31, es motivo de gran preocupación. Las operaciones de rescate se están llevando a cabo en varias provincias, donde las estructuras han sufrido graves daños tras el sismo y más de 2,000 réplicas.
Efectivos de Defensa Civil, fuerzas armadas y voluntarios están desplegados en la región para localizar a posibles sobrevivientes bajo los escombros. Las autoridades informan que cerca de 390,000 personas han sido afectadas por esta tragedia, y el Departamento de Bienestar Social y Desarrollo ha reportado 18,614 casas dañadas, con 3,330 completamente destruidas.
El terremoto también ha causado daños significativos en edificios públicos, carreteras, puentes, y redes de suministro de electricidad y agua en varias zonas de Mindanao. Se estima que las pérdidas en infraestructuras superan los 9 millones de dólares. Este evento se suma a la actividad sísmica habitual de Filipinas, ubicada en el Anillo de Fuego del Pacífico, una de las áreas más propensas a terremotos en el mundo.








