En México, la Iglesia católica destacó la labor de las personas que cuidan a enfermos terminales y pidió incluirlas en el debate sobre la eutanasia. Señaló que su apoyo es determinante, aunque pocas veces se reconoce.
La Arquidiócesis de México advirtió que una enfermedad terminal, incurable o muy dolorosa puede llevar a pensar en la muerte como una forma de liberarse del sufrimiento. Sin embargo, también subrayó el impacto psicológico y las presiones familiares que enfrentan los pacientes y sus cuidadores.
A través de un editorial, la institución religiosa señaló que quienes cuidan a una persona enferma suelen ser familiares o amistades. Además del cansancio, enfrentan estrés emocional al observar el deterioro y el sufrimiento de un ser querido.
La Iglesia católica indicó que la situación se complica cuando la responsabilidad recae en una sola persona, debido a que debe dejar de lado otras obligaciones para atender al enfermo.
En ese contexto, consideró que un cuidador cansado y desesperanzado podría llegar a pensar en la eutanasia como una salida para la situación que enfrenta junto con su enfermo.
La institución pidió a la sociedad identificar si los cuidadores necesitan apoyo o atraviesan algún tipo de sufrimiento. También planteó que los sistemas de salud deben tomar en cuenta sus necesidades.
El pronunciamiento ocurre mientras en México se analiza la posibilidad de reformar la Ley General de Salud para permitir la eutanasia. La Iglesia católica mexicana mantiene su rechazo a esa práctica y mencionó la existencia de apostolados dedicados a apoyar a cuidadores, como CARDI AC, cerca del Centro Médico Nacional, en Ciudad de México.








