Chery busca una vía para ingresar al mercado automotor de Estados Unidos pese a las restricciones impuestas por el gobierno de ese país. Charlie Zhang, vicepresidente de la marca china, planteó que la empresa podría asociarse con un fabricante estadounidense y adaptar sus vehículos para que no incorporen componentes ni software vinculados con China. Según su declaración, ambos escenarios son técnicamente viables.
La propuesta responde a uno de los mayores obstáculos que enfrentan las marcas chinas en territorio estadounidense. El gobierno de Estados Unidos impuso aranceles del 100% y prohibió la entrada de vehículos que utilicen componentes o software de origen chino. Estas medidas han mantenido fuera del mercado a los fabricantes del país asiático, aunque el CEO de Ford considera que su llegada podría ocurrir en un plazo de cinco a diez años.
Para Chery, la alternativa consistiría en desarrollar una operación específica para cumplir con las reglas estadounidenses. Eso implicaría recurrir a proveedores locales, establecer una alianza con una marca del país y crear soluciones tecnológicas diseñadas para ese entorno regulatorio. La declaración de Zhang muestra que la industria china no estaría buscando únicamente exportar sus modelos actuales, sino modificar su cadena de suministro y su arquitectura tecnológica para superar las barreras comerciales.
¿Por qué las alianzas serían la principal puerta de entrada?
El planteamiento también revela la importancia estratégica del mercado estadounidense para las marcas chinas. La expansión registrada en Latinoamérica y Europa ha demostrado su capacidad para abrir nuevas operaciones, pero Estados Unidos representa un desafío distinto por sus restricciones comerciales y tecnológicas.
Las compañías de Detroit ya mantienen vínculos con fabricantes chinos, aunque sus colaboraciones se desarrollan fuera de Estados Unidos. General Motors trabaja con SAIC, empresa relacionada con MG; Ford mantiene acuerdos con JMC y Changan, mientras Stellantis adquirió una participación importante de Leapmotor. Estos antecedentes muestran que existen relaciones industriales entre ambos países, pero no garantizan que puedan replicarse dentro del territorio estadounidense.
El principal reto sería encontrar un socio local disponible. Varias marcas chinas tendrían interés en ingresar, mientras que el número de fabricantes estadounidenses capaces o dispuestos a establecer una alianza sería limitado. Además, cualquier acuerdo tendría que resolver simultáneamente la fabricación, el suministro de componentes y el desarrollo del software.
- Punto clave / Qué ocurrió: Chery planteó fabricar vehículos para Estados Unidos sin componentes ni software vinculados con China.
- Impacto o alcance: La estrategia busca sortear aranceles del 100% y restricciones que mantienen fuera a las marcas chinas.
- Qué sigue: La empresa tendría que conseguir un socio estadounidense y desarrollar proveedores y tecnología adaptados a las normas locales.
Por ahora, la propuesta permanece como un escenario técnicamente posible y no como un acuerdo confirmado. La llegada de Chery dependerá de que logre construir una alianza local y demostrar que sus vehículos cumplen las condiciones exigidas por Estados Unidos.








