Un fenómeno meteorológico de El Niño en intensificación ha establecido récords en sus primeras etapas y podría provocar un clima extremo en todo el mundo. Funcionarios de la ONU advierten que esto podría intensificar una crisis climática ya presente.
Las mediciones en una zona clave del océano Pacífico han mostrado temperaturas que alcanzan niveles récord por decimoquinta semana consecutiva. Este calentamiento, característico de El Niño, altera los patrones meteorológicos a nivel global y se espera que continúe aumentando en intensidad.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha indicado que se anticipan sequías, calor extremo y lluvias intensas hasta el próximo año. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha señalado que el fenómeno ya está afectando el planeta y que se prevé un futuro de temperaturas media y extremas.
Los modelos de pronóstico indican que este El Niño podría romper récords históricos en cuanto a intensidad. Si bien es pronto para observar sus efectos directos, se anticipan cambios en los patrones de lluvias que podrían generar caos en diversas regiones del mundo.
Se prevén altas probabilidades de sequías e incendios en varias partes de Asia, Australia, Sudamérica y el sur de África. Mientras tanto, áreas como gran parte de Estados Unidos y el sur de Europa, afectadas por incendios, podrían recibir precipitaciones superiores a lo normal.
Guterres ha advertido que la conexión entre El Niño y el cambio climático no siempre es considerada con la seriedad adecuada. Explicó que, aunque ambos fenómenos son distintos, sus efectos combinados resultan perjudiciales.
El funcionario también ha mencionado que la narrativa en torno a la guerra y otros conflictos distrae de la urgente acción necesaria contra el cambio climático. Añadió que es crucial movilizar la opinión pública para que reconozca esta amenaza como una prioridad.
Finalmente, ha llamado a aumentar los sistemas de alerta temprana y a implementar estrategias para mitigar el calor extremo, especialmente en industrias vulnerables como la confección. Guterres subrayó que muchas de estas fábricas no cuentan con estándares adecuados para proteger a sus trabajadores en condiciones climáticas extremas.









