Un conductor de un BMW 128ti intentó reducir el consumo de combustible manteniendo sus neumáticos con una presión elevada, pero terminó pagando 7,200 pesos por dos llantas nuevas antes de tiempo. El desgaste apareció en la zona central de la banda de rodadura y obligó a reemplazarlas después de apenas 15,000 kilómetros, sin que el supuesto ahorro se reflejara en el consumo.
El problema del sobreinflado es que reduce la superficie de contacto entre el neumático y el pavimento. En lugar de apoyar de manera uniforme, la parte central de la banda de rodadura concentra el trabajo, mientras que los laterales pierden participación. Esto modifica el comportamiento del vehículo y acelera el desgaste justo en la zona que también debe cumplir con la profundidad mínima legal.
En el caso relatado, los dos juegos anteriores habían durado cerca de 36,000 kilómetros cada uno. La diferencia se presentó después de que, durante revisiones en un taller oficial, las ruedas delanteras fueran infladas a 2.8 bares en frío, de acuerdo con la ficha del fabricante. Tras circular algunos kilómetros, la presión subía hasta aproximadamente 3.1 bares, mientras que antes el conductor utilizaba entre 2.3 y 2.4 bares.
El resultado fueron dos Michelin Pilot Sport 4 de medida 225/40 R18 completamente desgastados en el centro. Aunque los laterales conservaran buen estado, el conductor tuvo que sustituirlos porque la normativa europea exige una profundidad mínima de 1.6 milímetros en toda la banda de rodadura. El desgaste localizado, por tanto, impidió seguir utilizándolos con seguridad.
¿Realmente se ahorra combustible al subir la presión?
Una presión ligeramente mayor puede disminuir la resistencia a la rodadura, pero el propio caso muestra que la ganancia económica puede ser insuficiente frente al costo de los neumáticos. El conductor calculó que los 7,200 pesos equivalían a unos 177 litros de gasolina y estimó que tendría que reducir el consumo en más de 1.2 litros cada 100 kilómetros para compensar el gasto. Sin embargo, aseguró que continuó registrando alrededor de 8 litros cada 100 kilómetros, no 6.8.
Además, el BMW 128ti entrega hasta 265 hp exclusivamente a las ruedas delanteras. Esa configuración somete más a los neumáticos delanteros, especialmente cuando se conduce de manera deportiva. El desgaste desigual también puede traducirse en menor agarre, mayor distancia de frenado, más ruido de rodadura, pérdida de confort y una mayor probabilidad de daños o pinchaduras.
- Qué ocurrió: El sobreinflado provocó un desgaste acelerado en el centro de los neumáticos delanteros.
- Impacto o alcance: Dos Michelin Pilot Sport 4 tuvieron que reemplazarse tras 15,000 kilómetros, con un costo de 7,200 pesos.
- Qué sigue: Revisar la presión en frío y ajustarla a la recomendada por el fabricante o el manual del vehículo.
La recomendación práctica es no utilizar la presión como una estrategia de ahorro sin considerar sus efectos. Si se detecta un exceso de aire, debe retirarse hasta alcanzar el valor indicado para el automóvil. Un incremento de apenas 0.2 bares puede reducir la resistencia a la rodadura, pero el ahorro cotidiano será limitado y no justifica comprometer el desgaste, el agarre ni la seguridad.






