Morelia, Michoacán. Este domingo, el fiscal general del Estado de Michoacán, Adrián López Solís, anunció su decisión de separarse del cargo. Según detalló, esta medida busca "generar las mejores condiciones para reimpulsar los procesos de crecimiento y mejorar las capacidades institucionales en respuesta a la demanda legítima de justicia, ofreciendo resultados más efectivos a través de nuevos incentivos y un refuerzo del acompañamiento gubernamental".
En un comunicado a través de sus redes sociales, López Solís reflexionó sobre su periodo de seis años al frente de una de las instituciones más críticas en términos de seguridad y justicia. Reconoció que, a pesar de los esfuerzos, el combate a la impunidad enfrenta constantes retos debido a "nuevas exigencias derivadas de una intensa dinámica delictiva", lo que requiere una coordinación estrecha con todas las instancias del Estado, abarcando lo federal, estatal y municipal.
El fiscal anunció que notificará formalmente al Congreso Estatal en las próximas horas, dejando su puesto de manera efectiva a partir del 20 de agosto. Esto permitirá llevar a cabo el proceso de entrega-recepción de la Fiscalía a la persona designada por los legisladores locales.
En su mensaje de despedida, agradeció al personal de la Fiscalía General del Estado (FGE) por su labor y enfatizó la importancia de su trabajo en la construcción del Estado de derecho, la paz y el orden público. "No olviden que nuestro deber es con las personas que requieren de nuestros servicios, especialmente con las víctimas de delitos", subrayó.
Críticas y Controversias
López Solís asumió el cargo de fiscal general el 24 de febrero de 2019, convirtiéndose en el primer titular de esta figura tras la reforma que transformó la antigua Procuraduría. Su nombramiento se efectuó de manera reservada en el Congreso del Estado, con 29 votos a favor y 10 en contra. Anteriormente, había sido diputado local y secretario de Gobierno durante la administración de Silvano Aureoles Conejo.
Su cercanía con Aureoles generó críticas en algunos sectores, que lo acusaron de ser un "fiscal carnal", insinuando que su nombramiento respondía más a relaciones personales que a méritos profesionales. Su experiencia en procuración de justicia se limitaba a un breve periodo como subprocurador entre 2008 y 2010.
López Solís había sido designado para un mandato de nueve años, del 2019 al 2028. Aunque aún no ha sido confirmado, ha circulado información no oficial sobre la posible sucesión de su cargo, apuntando al actual secretario de Gobierno, Carlos Torres Piña, como un posible candidato para ocupar la fiscalía.









