Pokhara, Nepal. Hasta tres familias reclamaron como propio el mismo cadáver recuperado tras las devastadoras riadas que golpearon Nepal la semana pasada, un caso que ha obligado a las autoridades a recurrir a pruebas de ADN para determinar la identidad de la víctima.
El cuerpo, registrado con el número 1003, fue localizado río abajo después de la crecida del río Bhote Koshi, ocurrida el 26 de agosto de 2026. Posteriormente, los restos fueron trasladados al Hospital Gandaki de Pokhara, donde tres familias aseguraron reconocer a uno de sus parientes desaparecidos.
Una de las familias retiró su reclamación después de examinar la dentadura del fallecido. El cadáver conservaba todas sus piezas dentales, mientras que la persona buscada por ese grupo había perdido varias, una diferencia que permitió descartar que se tratara de su familiar.
Las otras dos familias mantienen sus respectivas reclamaciones y ya entregaron muestras biológicas para que un análisis genético determine si el cuerpo corresponde a alguno de sus desaparecidos o a otra víctima de las inundaciones.
La identificación visual no ha sido suficiente
Entre quienes esperan confirmar la identidad se encuentra la familia de Gopal Dahit, un trabajador que se había trasladado meses atrás a Rasuwa para participar en un proyecto hidroeléctrico y que desapareció durante la riada.
Su hermana, Manji Tharu, viajó a Pokhara junto con otros cinco familiares después de recibir información sobre un cuerpo que podía corresponder a Gopal. La mujer afirmó que examinó las orejas, los labios, los dientes y el resto del cuerpo, y que todos esos rasgos le resultaban familiares.
La segunda familia llegó desde Rupandehi tras ver en redes sociales una fotografía del cuerpo 1003. Radheshyam Basyal declaró que reconoció en la imagen a su hermano menor y que acudieron a buscarlo.
La Policía de Kaski ha difundido fotografías y características físicas de los cadáveres no identificados para facilitar la búsqueda por parte de los familiares. Sin embargo, el deterioro de algunos cuerpos, el arrastre de varios kilómetros por la corriente y las reclamaciones contradictorias han complicado el proceso.
Un forense del equipo de identificación explicó que se recolectaron muestras de ADN de los cuerpos y de los familiares para realizar comparaciones cuando el reconocimiento visual no es concluyente. El procesamiento puede tardar entre un mes y un mes y medio, mientras incluso algunos cadáveres entregados previamente han sido sometidos a nuevas solicitudes de análisis genético.






