Civiles ucranianos afectados por ataques rusos han presentado una demanda contra varias empresas estadounidenses, acusándolas de facilitar tecnologías empleadas en la fabricación de drones y misiles utilizados en el conflicto en Ucrania. La demanda, anunciada en una rueda de prensa en Washington, sostiene que en sistemas de armamento ruso recuperados en territorio ucraniano se han encontrado chipsets y procesadores de compañías estadounidenses, pese a las sanciones impuestas a Rusia.
Entre las empresas mencionadas se encuentran Texas Instruments, AMD, Intel y Mouser Electronics. La investigación reveló que la tecnología estadounidense presente en armamento como los misiles Kh-101 y Iskander-M ha sido utilizada en ataques contra infraestructuras civiles, incluyendo escuelas, hospitales y áreas recreativas, con un saldo considerable de víctimas.
Los abogados del caso argumentan que estos componentes habrían ingresado a la industria militar rusa a través de intermediarios y empresas fachada en países como Irán y China, eludiendo así los controles de exportación. Aseguran que durante años han logrado desviar la tecnología sin que las empresas involucradas tomen acciones efectivas para impedirlo.
Un testimonio destacado fue el de una víctima, quien compartió su experiencia tras sufrir lesiones en un ataque: «Estuve tres meses en rehabilitación por las secuelas. Todavía siento las consecuencias de lo que pasó».
La demanda surge en un contexto de negociaciones de paz, impulsadas por la administración estadounidense, entre Kiev y Moscú. Aunque se está discutiendo un borrador de plan de paz, persisten desacuerdos significativos debido a las demandas territoriales de Rusia y la resistencia de Ucrania a ceder territorio ocupado. Los representantes de los demandantes subrayan que frenar la venta de tecnología de este tipo podría ser crucial para el fin del conflicto.







