Las frutas también pueden encontrar su lugar en la cocina de brasas. En esta experiencia, los higos de temporada se asaron directamente sobre el fuego y se sirvieron con crema de rancho.
El calor concentró sus azúcares y desarrolló notas caramelizadas, mientras que el interior conservó su jugosidad. El V Rosado de Casa Madero acompañó el dulzor de la fruta con un perfil fresco y frutal, en contraste con el toque ahumado de las brasas.
La propuesta también mostró cómo cada fuente de calor transforma los ingredientes. El carbón de encino aporta notas ahumadas y redondas, mientras que el gas ofrece una cocción de sabor más limpio.
Desde un aguacate hasta un corte de carne, la clave está en encontrar el punto adecuado frente al fuego y aprovechar sus cualidades para exaltar cada sabor.








