Morena confirmó a la senadora Imelda Castro como su futura candidata a la gubernatura de Sinaloa para los comicios de 2027, en una apuesta del oficialismo por reorganizar su estrategia política, mostrar cohesión interna y mantener el poder ejecutivo estatal.
La designación ocurre después del regreso al poder y la posterior solicitud de licencia de Rubén Rocha Moya. En este contexto, la dirigencia del partido busca modificar la narrativa política en Sinaloa y establecer una nueva ruta rumbo a la elección de 2027.
Tras el anuncio, Castro comenzó a reunir a representantes de distintos grupos de la llamada Cuarta Transformación. El objetivo es construir un consenso partidista que incluya a sectores de Morena y a sus aliados del Partido Verde y del PT.
En la presentación participaron Karen Castrejón, dirigente del Partido Verde; Benjamín Robles, representante del PT; la diputada local Teresa Guerra; Gerardo Vargas y Jesús Ibarra. La presencia de estos actores fue interpretada dentro del oficialismo como una señal de acercamiento entre grupos con intereses y antecedentes políticos distintos.
La estrategia contrasta con los actos realizados en otros estados, donde la presencia de los partidos aliados fue menos amplia. Para Morena, la unidad mostrada en Sinaloa permite proyectar mayor fortaleza interna y reducir posibles disputas antes de la definición formal de la contienda.
Castro llamó a los equipos políticos de la 4T a trabajar de manera coordinada en cada calle para buscar el respaldo ciudadano. También planteó continuar con la ruta política iniciada en 2018 y asociada con los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum.
La senadora deberá consolidar esos acercamientos en una estructura electoral común. El desafío será convertir la imagen inicial de unidad en acuerdos políticos duraderos y en una estrategia capaz de sostener la presencia de Morena en Sinaloa durante la próxima reforma legislativa y los comicios de 2027.








