La senadora Imelda Castro fue anunciada como ganadora de la encuesta interna de Morena para encabezar la candidatura del partido a la gubernatura de Sinaloa en los comicios de 2027, en un contexto marcado por la crisis política del grupo del exgobernador Rubén Rocha Moya.
Ariadna Montiel informó la decisión sin referirse directamente al expediente criminal que involucra al exmandatario sinaloense en Estados Unidos. La dirigente nacional de Morena reconoció, no obstante, que el estado atraviesa “tiempos complejos” y llamó a construir un esfuerzo unitario para dar continuidad a la transformación.
La designación de Castro ocurre mientras se debilita el grupo político de Rocha Moya. El exgobernador retomó su cargo en el Palacio de Gobierno de Culiacán y, 34 horas después, volvió a solicitar licencia; posteriormente, Graciela Domínguez Nava asumió como gobernadora interina.
La fractura también alcanzó al Senado de la República. Enrique Inzunza, legislador por Sinaloa e integrante del grupo de Rocha Moya, anunció su salida del grupo parlamentario de Morena y se declaró senador independiente.
Castro había cuestionado la permanencia de Inzunza en el cargo y sostuvo que debía solicitar licencia, independientemente del partido político o grupo parlamentario al que perteneciera. El planteamiento evidenció la disputa interna por el control político del morenismo en Sinaloa.
La senadora llega a esta etapa después de que, en marzo, el Instituto Electoral del Estado de Sinaloa determinó que no existían elementos para acreditar que hubiera realizado actos anticipados de promoción de su imagen rumbo a la sucesión gubernamental.
Las dirigencias estatales de Movimiento Ciudadano y del PAN habían presentado señalamientos sobre ese tema. En el equipo de Castro interpretaron el procedimiento como una muestra de que las acusaciones formaban parte de la confrontación interna y de la competencia partidista.
En Morena, integrantes del entorno de Ariadna Montiel aseguran que Imelda Castro “sí pasó el filtro Harfuch”, una expresión asociada a la evaluación política y de seguridad de los perfiles considerados para la contienda.
La postulación representa una apuesta por recomponer la estructura estatal, reducir la confrontación entre grupos y buscar un consenso partidista antes de los comicios de 2027. Su resultado dependerá de la capacidad de Morena para mantener la unidad, así como de la coordinación entre el poder ejecutivo, la dirigencia partidista y las instituciones responsables de la seguridad y la diplomacia.








