Las luces automáticas de un automóvil pueden facilitar la conducción, pero no siempre responden de manera adecuada a las condiciones reales del camino. El sistema puede apagar los faros cuando el vehículo circula frente al sol o no activarlos ante la presencia de niebla, una situación que reduce la visibilidad y podría aumentar el riesgo de recibir una multa, especialmente en la Ciudad de México.
Esta función opera mediante un sensor que mide la cantidad de luz ambiental. Cuando detecta que la iluminación disminuye, por ejemplo al atardecer, al ingresar a un estacionamiento oscuro o al atravesar un túnel, envía una señal al sistema electrónico encargado de encender las luces.
El problema aparece cuando las condiciones del entorno no coinciden con la lectura del sensor. Al salir de un túnel o de un estacionamiento, la luz intensa del exterior puede provocar que el sistema apague automáticamente los faros, aunque el vehículo todavía necesite permanecer visible para los demás conductores.
Cuándo conviene activar las luces de forma manual
Uno de los escenarios más comunes ocurre al conducir hacia el sol. La luz frontal puede deslumbrar a los conductores que circulan detrás, mientras que los vidrios sucios también pueden dificultar la visibilidad. En esas circunstancias, un automóvil con las luces apagadas puede dejar de ser fácilmente identificable.
La niebla representa otro caso en el que el modo automático puede resultar insuficiente. Aunque el conductor observe claramente que existe niebla en el camino, el sensor podría no detectar una reducción suficiente en la iluminación para activar los faros. Esto puede generar condiciones de visibilidad limitadas sin que el sistema reaccione.
Por esta razón, lo recomendable es no depender por completo de la automatización y encender las luces manualmente cuando las condiciones lo requieran. También es importante comprobar que todos los elementos de iluminación funcionen correctamente antes de iniciar un trayecto.
Una práctica sencilla consiste en activar las luces al salir, sobre todo durante recorridos nocturnos, al ingresar a túneles, estacionamientos o zonas con niebla. La tecnología puede servir como apoyo, pero la decisión final debe mantenerse bajo supervisión del conductor.
En la Ciudad de México, circular con las luces apagadas durante la noche o en condiciones de poca visibilidad puede implicar una multa de 1,131.40 a 2,799.48 pesos, equivalente a entre 10 y 25 veces la UMA, además de la penalización de un punto en la licencia de conducir, de acuerdo con la información proporcionada sobre el Reglamento de Tránsito.






