El nombre de la marca alemana Porsche no se pronuncia “porch” ni “porche”. La forma correcta conserva la vocal final y suaviza el sonido de la combinación “sch”, por lo que suena aproximadamente como “Pór-she”.
El término no proviene del inglés. Es el apellido de Ferdinand Porsche, fundador de la compañía. Por ello, aplicar las reglas de pronunciación del inglés —como hacer muda la “e” final— conduce a una forma incorrecta.
La precisión es relevante porque el nombre identifica directamente a una familia, una empresa y una marca con origen alemán. La compañía presentó su primer automóvil propio, el Porsche 356, en 1948. El modelo recibió esa denominación por su número de proyecto de diseño.
Los primeros 52 vehículos fueron fabricados a mano en un pequeño taller de Gmünd, Austria, hasta 1949. Posteriormente, la empresa consolidó su sede en Stuttgart, Alemania, ciudad estrechamente relacionada con la identidad de la marca.
El escudo de Porsche surgió unos años después. En 1951, el importador estadounidense Max Hoffman planteó la necesidad de contar con un emblema distintivo para la marca. Ferry Porsche comenzó a diseñarlo durante una visita a Nueva York.
El resultado incorporó el caballo rampante de Stuttgart y elementos de las armas del estado de Württemberg. En la parte superior se incluyó el apellido Porsche. De acuerdo con la historia de la empresa, el primer boceto fue realizado en una servilleta en aproximadamente dos minutos.
Ese diseño se convirtió en el escudo que comenzaron a portar los automóviles de la marca y que actualmente se conserva en el Museo Porsche. A diferencia de otros logotipos automotrices, el emblema ha mantenido esencialmente su diseño original.








