Alice Soto y Natalia Muñoz, futbolistas originarias de Salamanca, Guanajuato, construyeron desde la infancia una historia marcada por la rivalidad deportiva, la convivencia y el crecimiento dentro de las canchas, hasta coincidir por primera vez como integrantes de la misma selección nacional.
Durante sus primeros años en el futbol, ambas salmantinas participaron en equipos mixtos, una etapa en la que en algunas ocasiones fueron rivales y en otras compartieron equipo. Esa experiencia les permitió conocerse desde temprana edad y desarrollar una relación vinculada directamente con la competencia deportiva.
Con el paso del tiempo, sus carreras tomaron caminos diferentes dentro del futbol profesional. Sin embargo, el talento y la constancia de ambas las llevaron a coincidir en distintas concentraciones realizadas en el Centro de Alto Rendimiento (CAR), espacio donde continuaron fortaleciendo su preparación y experiencia dentro del ámbito nacional.
Una rivalidad que evolucionó hasta la selección nacional
La convocatoria para integrar la misma selección representó un momento relevante en la trayectoria de las dos jugadoras, quienes por primera vez forman parte de un mismo proceso nacional. El encuentro simboliza la evolución de dos carreras que comenzaron en el futbol infantil de Salamanca y que avanzaron hasta el máximo nivel representativo.
Alice Soto y Natalia Muñoz cuentan con trayectoria en selecciones nacionales, lo que refleja el proceso que han seguido desde sus primeros años como futbolistas. Su presencia en el combinado mexicano también coloca nuevamente a Salamanca y al corredor industrial de Guanajuato en el panorama del futbol femenil.
La rivalidad que surgió durante su infancia se transformó con los años en respeto y admiración mutua. Ahora, ambas salmantinas comparten el objetivo de representar a México y continuar su camino deportivo en una etapa que las acerca a nuevos retos internacionales.







