El regreso de Rubén Rocha Moya al poder ejecutivo de Sinaloa modificó el escenario rumbo a los próximos comicios estatales. La oposición considera que la permanencia del gobernador debilita la marca de Morena, profundiza las divisiones internas de la 4T y abre la posibilidad de una alianza para recuperar el control de la entidad.
Sondeos internos del PRI y Movimiento Ciudadano ubican la aprobación de Morena por debajo de 35 puntos porcentuales. En ambos partidos estiman que el desgaste podría aumentar si Rocha Moya continúa encabezando la operación política de su sucesión hacia 2027.
La estrategia del gobernador también habría generado movimientos dentro del oficialismo. Funcionarios vinculados con Rocha comenzaron a marcar distancia, mientras distintos grupos políticos amplían sus contactos con la oposición.
El Partido Verde, además, analiza competir por separado si el gobernador mantiene su influencia en el proceso. Esta posibilidad dificulta la construcción de un consenso partidista dentro del bloque oficialista.
El regreso de Rocha Moya fue cuestionado por las principales cúpulas de Morena. Entre los pocos actores que respaldaron públicamente la decisión estuvieron la exalcaldesa Estrella Palacios, el legislador Rodolfo Valenzuela y el senador suplente Omar López Campos.
La oposición espera que no exista una intervención directa en la operación política de Rocha Moya rumbo a 2027. En el entorno de Ariadna Montiel también se analiza esa posibilidad, mediante el impulso de la senadora Imelda Castro para separar la candidatura oficialista de las controversias asociadas con el gobernador.
La eventual definición implicaría una operación de diplomacia política dentro de Morena: contener la influencia de Rocha Moya y buscar una candidatura con mayores posibilidades de preservar la competitividad del partido.
En el PRI, la senadora Paloma Ochoa aparece como una de las aspirantes, aunque enfrenta dificultades para consolidar una estructura territorial. También mantiene vínculos con el exgobernador Mario López Valdez, “Malova”, un factor que dentro del partido consideran potencialmente problemático para su campaña.
Mario Zamora también busca la candidatura priista. El legislador conserva estructuras relevantes en Sinaloa, pero necesita fortalecer su posicionamiento personal entre los votantes del estado.
En Movimiento Ciudadano, la dirigencia nacional analiza la posibilidad de postular a Sergio “Pío” Esquer. Sin embargo, el dirigente estatal duda de sus posibilidades y plantea impulsar a un candidato independiente emergente con respaldo de las estructuras de MC, el PRI y el PAN.
El escenario permanece abierto y dependerá de la capacidad de cada bloque para ordenar sus candidaturas. La disputa por Sinaloa combina el desgaste de Morena, la sucesión dentro del gobierno estatal y la búsqueda opositora de una fórmula común, en un proceso que también podría estar condicionado por una futura reforma legislativa en materia electoral.






