Taco Tasting Room presentó una experiencia gastronómica que sorprendió a la Guía Michelin mediante un recorrido de tacos, antojitos mexicanos, postres y vinos seleccionados para acompañar la evolución de los sabores. El menú destacó por combinar ingredientes de gran calidad con preparaciones tradicionales y propuestas contemporáneas, en una secuencia diseñada para llevar al comensal de perfiles frescos e intensos a un cierre equilibrado.
Conforme avanzó la degustación, el recorrido ganó profundidad con un taco de carnitas de lechón con salsa roja fresca y chile manzano. La preparación fue seguida por una quesadilla adobada de langosta con queso y cereza sazonada, en la que cada elemento encontró su lugar sin restar protagonismo a los demás ingredientes.
Uno de los momentos más memorables llegó con el taco de gaonera de Wagyu Cross. Aunque se trata de una de las propuestas más sencillas del menú, su fuerza radica en la calidad de la carne, que adquiere el papel central y demuestra que una preparación de pocos elementos también puede alcanzar gran complejidad.
Vinos que acompañan la evolución del menú
El maridaje también formó parte esencial de la experiencia. En esta etapa sobresalieron Butterfly, un Riesling de Mosel, Alemania, y Sottal, un Moscatel Graúdo de Lisboa, vinos elegidos para acompañar los sabores más intensos y reforzar la transición entre cada tiempo.
El recorrido concluyó con una enchilada de mole negro con plátano manzano, seguida por un flan de mamey. La propuesta llegó a su punto final con un sorbete de xoconostle y aguacate, un cierre fresco que equilibró la degustación, limpió el paladar y preparó el último brindis.
La experiencia de Taco Tasting Room quedó definida por la diversidad de sus ingredientes, la precisión de sus combinaciones y un maridaje que acompañó el menú sin opacar sus sabores. El resultado fue un recorrido gastronómico reconocido por su capacidad para reinterpretar el taco y convertirlo en el eje de una experiencia culinaria completa.








