La industria automotriz china atraviesa una etapa de lanzamientos acelerados. Entre enero y mayo se presentaron 542 nuevos modelos, un promedio de 3.6 vehículos por día, de acuerdo con una publicación citada por Nikkei Asia.
La competencia también se refleja en eventos de lanzamiento simultáneos. El 16 de julio, al menos ocho fabricantes presentaron nuevos vehículos en una misma jornada, conocida como el “jueves loco”.
Este ritmo busca estimular las ventas y mantener la atención de los consumidores, pero también reduce el tiempo que cada modelo permanece vigente. Según el vicepresidente ejecutivo de BYD, He Zhiqi, el entusiasmo inicial por un vehículo puede durar menos de tres meses antes de ser desplazado por nuevos productos.
El problema se agrava por la debilidad del mercado interno. Las ventas totales de automóviles disminuyeron 21%, mientras que las de vehículos de nueva energía cayeron 13%, en parte por la renovación de los incentivos fiscales.
El desarrollo de un vehículo requiere años de trabajo y una inversión de hasta mil millones de yenes, equivalentes a 149 millones de dólares, según el contenido citado. Si el modelo pierde relevancia en pocos meses, las empresas enfrentan mayores dificultades para recuperar ese capital.
BYD registró una reducción de 16% en sus ventas durante el primer semestre, su primer descenso en ese periodo en seis años. Seres Group prevé pérdidas netas, mientras que la utilidad de Great Wall podría caer alrededor de 60% en el mismo periodo.
La situación muestra los límites de una estrategia basada en crecer mediante lanzamientos constantes. Nio reconoció que el mercado chino está madurando y que muchos hogares ya cuentan con un automóvil.
Esto podría llevar a una transición hacia ciclos de producto más largos, ventas más estables y una competencia centrada en la rentabilidad. Sin embargo, mientras las marcas intenten ganar participación de mercado, la presión para lanzar nuevos modelos continuará.






